Fui a la casa de Timmy. Queda en los suburbios. Fuimos a la salida del colegio.
Tomamos el
autobús. Llovía.
Yo terminé
mi Tropicana cuando bajamos. La casa está a dos cuadras de la parada. Timmy
prendió un cigarro.
Lo pitó
fuerte, rápido.
Llegamos.
La madre es muy linda. Timmy no debe saber que la miré, es celoso.
Podría
golpearme hasta la muerte. Mejor no dije nada.
Buscamos
dos tazones, los llenamos de yogur y cereales.
Miramos el
soccer.
Comparamos
el tamaño de nuestros penes.
Hablamos de
las chicas que nos gustaban en el colegio.
Timmy me
mostró su colección de figuritas de jugadores de baseball.
Joe
DiMaggio. El que se la garchaba a Marilyn.
Tenía a
todos los jugadores de los Yankees, Los Bombarderos.
La madre de
Timmy salió por un momento.
“Benny”, me
dijo Timmy, porque yo me llamo Benny. Me estaba invitando a bajar al sótano de
su casa.
Estaba
oscuro. Pero él prendió un foco que colgaba del techo. Tirando de una cadenita.
“¿Has
probado?”. Jeringa y cuchara.
“No”, le
dije.
Me mostró cómo
se hacía. White eyes.
Probé la
heroína por primera vez. High.
Like a dick getting high.
“Quiero cogerme a Peggy”, le
dije cuando los dos estábamos en el plafón de la locura.
Fuck. La
madre de Timmy llegaría en cualquier momento.
No nos
importaba.
Corte: “Girl we couldn’t get much
higher”.
Pim,
pam, pum. Nadar en gelatina.
SINISTER
LOVE.
Te amo.
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