martes, 7 de octubre de 2014

Show






Ahí lo vemos al viejo… ese que apalearon los payasos. Mírenlo. Con estertores de lombriz.  Escuchen. Rebuznando. Imperceptible. ¡Si  pareciera que se atragantó con un hueso de pollo!
Miren cómo se arrastra este ser con piernas que parecen tentáculos de aguaviva.
La Dictadora del Ojo Sexual (que ha vuelto de su exilio) lo pisotea con sus botas de cuero negro.
Y este viejo, con los genitales atrofiados, se arrastra.
Miren. Los chicos le tiran piedras. Lo azuzan con un palo. Como a un perro sarnoso.
Este viejo tiene la peste.
La Dictadora del Ojo Sexual se ríe. A carcajadas. Y el viejo miserable se abraza a sus piernas.
Y la mujer perversa incita al público a que le tiren manzanas oxidadas.
Las mujeres miran asqueadas al hombre. Los hombres lo miran con furia.
Los niños, algunos sobre los hombros de sus padres, le tiran tripas.
El viejo se quiere incorporar. La mujer le corta los tendones.
Pobre viejo.
Le untan brea en el cuerpo.
Lo flagelan.
El fuego empieza a crecer.
El viejo es un monstruo infernal.
Los últimos alaridos.

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