La historia del asesino “pata
de hierro” es harto conocida en el condado de Knox, Tennessee. Pero, para
quienes no la conozcan, he aquí un relato tan maravilloso como escabroso. Como
toda historia de asesinos, esta comienza por la infancia…
Corría el año 1813 y Knox
era un condado que había sido fundado pocos años antes. La densidad demográfica
era, entonces, escasa y entre los habitantes reinaba un clima de respeto y
cordialidad. Nadie iba a pensar que casi un siglo después aquel lugar sería
conocido por por Harvey Logan y Butch Cassidy.
Poco a poco fueron llegando
más personas al lugar y con esto, hubo que construir casas, una capilla,
una oficina de correo, una escuela…
Cierta noche del año 1813, la
joven Courtney Langley dio a luz a un hijo hermoso, salvo por un pequeño
detalle: tenía una pierna deforme.
La madre decidió criar a su
hijo en el amor y la bondad hasta que tuviera la edad suficiente para ser
operado.
Cuando el niño, cuyo nombre
era Melchior Langley, (tenía apellido materno ya que su padre abandonó a la madre luego de la concepción) tuvo la suficiente edad, la
buena de Courtney lo llevó hasta lo de un conocido cirujano de Knoxville, el tan
ponderado Dr. Butcher, Henry Thomas Butcher.
El cirujano fue quien tuvo y
compartió la idea de extirpar la pierna del niño Melchior y que usase en su
lugar una prótesis de hierro. De esta manera, aunque sin poder ocultar una
renguera que lo acompañaría hasta la muerte, podría caminar casi normalmente.
En efecto, la madre aceptó.
Por aquel entonces el uso de
la anestesia era algo poco conocido… de hecho, pocos años antes Joseph Priestley
descubría el gas hilarante. Pero no fue hasta unos cuantos años después que
Horace Weller lo utilizaría como antestésico. Sin embargo, la operación a la
que se iba a someter el pequeño Melchior requería de algo más fuerte. El niño
sólo sintió dolor.
Con el paso del tiempo el
muchacho fue creciendo, y al cumplir los 10 años su madre decidió que ya era
tiempo de mandarlo a la escuela. Por supuesto, en su humilde casa nunca tuvo
otra educación que la de su madre, analfabeta. Por lo que el bueno de Melchior
no sabía leer ni escribir.
Cuando hubo de anotarse en
la escuela la vida de Melchior comenzó a cambiar tomando un rumbo vertiginoso,
descendente.
El hecho de ser un niño de
10 años que no sabía leer ni escribir lo hizo blanco de burlas, bromas y toda
clase de atropellos. Por aquel entonces no se hablaba de bullying ni nada de
eso. Y el pequeño Melchior estaba desamparado, ya que si contaba lo que le
pasaba sería tachado de “gallina”.
Entonces pasaron los años y
nuestro amigo se hizo adolescente y sus compañeros de escuela siguieron
burlándose de él. Pero fue a mediados de 1829 cuando la señora Madison Goode
encontró a su gato empalado en el patio de su casa.
Una semana después, dos
conejos fueron hallados cosidos el uno sobre el otro en la puerta de la casa
del señor Hart.
Tres días después, la familia
Kellogg encontraba la cabeza de un cerdo en la puerta de su hogar.
Knoxville era un caos. Nadie
tenía una mínima idea de quién podía ser el autor de semejantes atrocidades.
En una reunión de vecinos,
que tuvo lugar en la capilla, fue el señor Knaggs quien propuso conformar una
patrulla civil para redoblar la vigilancia por las noches.
Esa misma noche desapareció
la hija menor de los Knaggs, Prudence Knaggs. La misma fue encontrada un mes después
enterrada en un descampado. Según los peritajes la chica fue enterrada viva.
La mañana del 24 de enero de
1830, el joven Donovan Yap fue hallado sin vida, y con la boca cosida en las
cercanías de un molino. Donovan Yap era el principal burlador de Melchior
Langley.
Los vecinos de Knoxville
estaban desconcertados. Pronto comenzaron a tomar prisionero a cualquiera que
fuese sospechoso, o que tuviera cara de serlo. Pero no lograban dar con el
paradero ni la identidad del asesino.
La noche del 17 de marzo de
1830, Turner Wheelock fue encontrado sin vida y con los ojos extirpados.
Siempre eran adolescentes de
entre 15 y 18 años.
Como Joyce Turner que tenía
16 años la noche que la encontraron decapitada. Nunca hallaron su cabeza.
Sin embargo la situación
comenzó a cambiar el día que llegó al pueblo el investigador Keegan Proudfoot,
un soberbio e inteligente observador.
Fue Proudfoot quien tomó las
riendas de la investigación. Y luego de conocer los detalles de las muertes, apuntó el siguiente dato: “Nuestro asesino es una persona muy versada en anatomía”.
Desde luego, este comentario,
arrojado al aire, de poco servía. Pero era, al menos, una pista.
La noche del 21 de mayo de
1830 Nicholas Morrison era hallado sin vida, con signos de haber sido ultrajado
y con el maxilar removido frente a la taberna The Four Aces.
Cuando Proudfoot llegó al
lugar, descubrió un detalle trascendental: había huellas que conducían al
noreste, pero esto no era lo peculiar. Lo interesante es que una huella estaba
más marcada que la otra. Proudfoot apuntó el siguiente dato: “Nuestro asesino
es cojo”.
Ahora solamente restaba
investigar a todos los habitantes rengos de Knoxville, que por aquel entonces
eran relativamente pocos.
El primero en ser detenido y
cuestionado fue el viejo Marlow. Pero nada de anatomía sabía el anciano.
Así fueron pasando uno a uno
los rengos por la mirada inquisitiva de Proudfoot. Pero no había rastro alguno
de Melchior Langley.
La lluviosa mañana del 28 de
agosto de 1830 el cuerpo de Grace Mathers era encontrado sin sus orejas cerca
de la escuela. Y es aquí donde Proudfoot descubrió otro detalle trascendental:
la joven, antes de morir, con sus últimas fuerzas grabó en la tierra las
iniciales M. L.
Las posibilidades eran
menos.
Sólo había un rengo en el
pueblo cuyo nombre coincidía con las iniciales M. L.
El 23 de septiembre de 1830
Melchior Langley fue descubierto en un sótano abriendo una paloma y con libros
de anatomía sobre una mesa.
Murió ahorcado el 27 de
septiembre del mismo año. Su madre no fue a verlo morir.
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