Estaba sentado, en una mesa.
Solo. Live Rock (ex Stone). Esquina popular. Arriba. Palomas de Plaza Primero
de Mayo que sólo pisan baldosas negras. Un punto tocaba el saxofón (very
amateur). Él tomaba la segunda cerveza. Miraba el celular cada cinco minutos. A
los maníes (manise) no los tocaba. Ya vamos a volver a los maníes (manise).
Hizo la cuenta: había 41
personas en el restaurante. Sin contar a los empleados: 13. Quedaban 29 sillas
desocupadas. De las 41 personas 15 eran adultas. De esas 15, 9 estaban con
hijos. De esas 9 personas, 4 pidieron pizza. De esas pizzas, 2 eran con jamón.
Miró el celular. Tomó
cerveza. Fue al baño. Volvió. (Sí, se lavó las manos).
Una señora tropezó a su lado
y sus reflejos, afortunadamente, le permitieron sostener con presteza (y tal
vez con prestancia) la botella de cerveza antes de que se volcara. Volvió a
mirar el celular. Dejó de tocar el tipo del saxofón. Él se puso auriculares.
Se sacó los auriculares.
Escuchó que una de las 41
personas restantes le decía a otra: “Estos fideos me van a matar”. Él pensó que
hubiera sido correcto llamar a bromatología. Pidió otra cerveza.
Frente a él, de espaldas, se
sentó una señora que llevaba un tapado de piel (sí, piel auténtica). Él empezó
a tirarle maníes. (Les dije que volveríamos a los maníes). La señora sintió
algo en la nunca.
Recordó los siete pasos para
armar el cubo mágico. Recordó el algoritmo de Johnson. Recordó tomar la cerveza
que se estaba calentando.
Miró el celular.
Si en ese momento hubieran
entrado hombres armados con uzis para matarlos a todos él no se hubiera
inmutado. Es más: hubiera pedido que le dejasen terminar la cerveza.
Un pendejo malcriado empezó
a hacer ruido con los cubiertos y él pensó que haría bien en cortarle la
arteria colateral cubital superior. Pero no lo hizo porque no quería ensuciarse
la camisa que era nueva y hubiera sido una picardía. Lo de ensuciar la camisa
nueva.
Una paloma tuerta entró
volando.
Salió al balcón del Stone a
fumar y vio que un par de pibes en patineta estaban gritando no supo qué cosa
de una chica. Él pensó que si un cable de alta tensión se cayera y los
electrocutase habría un instante de poesía en el universo. Tiraba el humo por
las fosas nasales.
Fue al baño y se cruzó con
un tipo que le dio la impresión de.
Se largó a llover y odio esa
lluvia. No la lluvia. Sólo esa. Pidió otra cerveza y le llevaron más manise
para tirarle a la vieja del tapado de piel. Pensó que sería divertido tirar a
la vieja por el balcón y que resultase todo en un tapado de piel manchado de
sangre y masa encefálica. Pensó en el alboroto de tránsito que eso causaría.
A tres cuadras, se oyó,
imposible no hacerlo, un martillo neumático. ¿O fue un trueno? Sí, fue un
trueno. ¿Y si todos salieran a la calle alzando cucharas en alto?
¿Qué?
Recordó el caso de las
hermanas satánicas de la calle Saavedra. Ese era su caso de homicidio nacional
preferido.
Recordó un montón de carne
picada entre sus dedos.
Recordó que la muerte te
libera de morir.
Recordó que hay cosas que
parecen simples pero cuando uno las hace a consciencia cuestan mucho: vivir,
por ejemplo.
Extrañó algo, o alguien: se
le notó en la forma de tomar ciertos tragos de cerveza.
¿Se levantaría alguna vez de
la silla o seguiría en el mismo lugar tomando cerveza tras cerveza? (Los
manise, húmedos como siempre).
La palabra “jolgorio”
siempre le pareció asquerosa y peyorativa.
La tormenta estaba
creciendo. Sonrió. ¿Tenía que ver con lo que estaba extrañando?
Volvió a percibir a la gente
a su alrededor. La vieja con el tapado de piel tomaba café (¿con leche?) y lo
acompañaba con unas medialunas. Escucho que un tipo decía algo de San Lorenzo y
que otro le respondía con una burla. Una niña hizo un berrinche y un padre la
retó. (Supuestamente el padre de la niña).
Otra cerveza.
Frente al Stone podía ver el
Mc Donald’s. Pensó: “¿Qué pasa si veo que alguien se olvida un maletín debajo
de una mesa en Mc Donald’s?”.
Recordó a Artaud que dijo: “El vientre llega a recordar la cirugía y la Morgue,
bodega, la plaza pública y la mesa de operaciones”.
Una
vez hizo un collage con naipes españoles encontrados en la calle.
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