jueves, 1 de noviembre de 2018

... del Cacho adolescente




Una edad a la que no quiero volver: 16.
A esa edad me tiré a una fuente en el parque y nadé. Porque la fuente era larga.
A esa edad me juntaba con un pibito high society. Tenía un televisor de dos mil pulgadas para jugar a la Play y, claro, una vez pusimos una porno... Nunca me salió la de la paja colectiva. Me amo solo, íntimo. Necesito un contexto sensual para la paja.
En fin.
A los 16 no quiero volver.
Y no quiero volver a ninguna edad, de hecho. Pero menos a los 16.
“Mañana, mañana, mañana...” dice el Flaco Spinetta...
Y ahí terminó la canción.
Cómo ladran los cosos... En fin.
El otro día me mandaron a hacer análisis, hace como tres meses... Para ver si soy celíaco. No me los hice porque no soy... O sea: sin resultados no lo soy.
Igual, tranquilos: no soy.
Así que puedo seguir manyando como una persona normal.
A ver... No tengo nada contra los celíacos. Tengo una hermana celíaca.
Cuando descubrimos su celiaquía, al principio, nos costó aceptarlo. Pero... Lo hablamos en familia... Por suerte no tuvimos que ir a terapia. Lo resolvimos entre nosotros.
Siempre tengo la suerte de que no me cruzo con ningún spoiler de series que estoy viendo.
Igual, entre nosotros, a mí el spoiler no me arruina nada... Como que el factor sorpresa no es lo que más me interesa.
En fin... Me gusta que me distripen un poco la vida para ver qué onda... Me gusta ver el NEXT ON de mi vida.
Re que ahora estoy comiendo un sánguche de mondiola y el perro me mira para que le convide.
Bondiola, ya sé.
A los 16 tomaba mucha ginebra Bols...
Ah... Eso: de los 16 años rescato mucha música que descubrí y que hoy no escucho tanto pero que está arconeada para desempolvar a veces.
Esto parece una cosa muy de adolescente... Lo sé. Ahora estoy morfando como un campeón y me pueden chupar la pija.