lunes, 8 de abril de 2019

Mis problemas


Soy muy de exagerar con las puteadas, en serio. Es un defecto que tengo... Puede parecer gracioso, un poco, pero... Y no culpo a mi genética italiana ni nada, soy yo el del problema.
Sucede que casi nunca pasa algo que me enoje de verdad entonces tengo que aprovechar cualquier instancia para putear porque si espero la ocasión adecuada no puteo más y creo que, y acá está el problema, me gusta putear. Yo.... Descubrí que sí... Me gusta putear.
No voy a ilustrar el caso con ejemplos porque van a generar risas y no quiero eso. Estoy hablando de algo serio, la puta que lo parió.
Pero bueno... Tampoco voy a estar hablando todo el tiempo de mis problemas.
“Mis problemas”... Como si tuviera tantos... Bueno, sí.
Extraño los teléfonos públicos en las calles porque a veces llueve a la noche y me dan ganas de llamar a alguien y decir: “Creo que me están por ma...” y ahí me meten un tiro y el teléfono queda colgando y del otro lado: “¿Cacho? ¿Cacho estás ahí? ¡Cacho! ¡CACHOOOO!” y la lluvia se lleva mi sangre a una boca de tormenta.
Estoy a favor de la belleza.
En fin.
Igual... Todo bien con los celulares. No soy un neoludita ni nada por el estilo. Es más... No me podría ir dos días seguidos a Cabo Polonio, por ejemplo. Y hay gente que dice que el mejor trabajo sería cuidar una playa paradisíaca... Ni loco, chabón. Arena por todos lados y no hay señal... Y encima se te puede caer un coco en la cabeza y en una de esas terminás con algún trastorno... Paso.
Cuando estaban los teléfonos públicos era muy de usar el cobro revertido porque siempre fui un miserable. #19.
Pero bueno...
A mi celular hace rato que no le cargo crédito porque quiero darle la menor cantidad posible de plata a la empresa... Igual, ya sé que no se va a caer el capitalismo por eso, soy millennial pero no boludo. La concha de la lora.
Bueno.
Chau.

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