Anoche soñé que estaba en un cine
mirando una película de ciencia ficción. Había una chica que
estornudaba mucho.
En una parte de la película, al
protagonista le pusieron un casco de realidad virtual. Los
espectadores no podíamos ver lo que el punto veía, pero iba
relatando. En un momento se empezó a excitar y se hizo una paja.
El orgasmo llegó junto a un nuevo
estornudo de la chica.
Y eso es todo lo que puedo recordar.
En “Fuera de la ley”, un libro que
recopila algunos ensayos de Norman Mailer, el escritor dice: “Podría
sostenerse que la naturaleza de los judíos, el significado de los
judíos, no es descubrirse a sí mismos como pueblo, sino recrear
dentro de sí mismos, como obras de arte, los modales de una cultura que les es ajena para siempre”.
En su conferencia sobre el “Ulises”
de Joyce, Borges se refería a algo parecido, decía el escritor que,
como los judíos se hayan inmersos en una cultura que les es
extranjera, que no les pertenece, pueden hacer con ella lo que
quieran, pueden innnovar, transgredir. Porque no le deben pleitesía
a dicha cultura.
Volviendo a Mailer... Cuando estuvieron
el apogeo los hipsters (¿vieron que ya casi ni se habla de los
hipsters?) leí “The White Negro” que en su inglés original
dice... “It is on this bleak scene that a phenomenon has appeared:
the American existencialist, the hipster...”.
Siempre me pareció que había algo
ético y estético que unía a los hipsters con los existencialistas.
Y no me refiero solo a las poleras negras y los anteojos negros de
carey.
Decía Mailer: “Sartre estaba cómodo
como ateo aun cuando no tuviese un fundamento sobre el cual plantar
sus pies filosóficos. Al diablo con eso, él no lo necesitaba.
Estaba dispuesto a sobrevivir en el aire”.
En fin.
Hoy es 3 de octubre.
3 de octubre de 1849: en Baltimore, el
escritor Edgar Allan Poe es encontrado delirando en una taberna.
Morirá cuatro días después.
3 de octubre de 1992: la cantante
Sinéad O' Connor rompe una foto de Juan Pablo II (?!)
Este manuscrito podría llamarse...
“Judíos, hipsters y existencialistas” pero es el manuscrito
treinta y seis y así se va a llamar.
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