martes, 27 de octubre de 2020

Orca de plástico

 




A veces me pongo a ver libros de anatomía de la época del Renacimiento o por ahí, y me fascino con todo el tema de cómo fueron descubriendo las partes y funciones del cuerpo. El otro día leía cómo fue el asunto del estribo, ese huesito de la oreja. Parece que uno lo vio y le puso un nombre pero después se perdieron los registros y muchos años más tarde otro lo descubrió y todo así.

También me gusta ver todo ese temita de las deformidades: gente que nace con tres piernas, el tema de los siameses... Tal vez un día de estos me encuentre con un tipo que nació con el pene en forma de signo de pregunta. El que cierra. Bah, depende porque no en todos los países tienen ese signo. Si nació en un país donde hablan inglés...

Pero imaginate nacer con la verga así. Siempre en estado de interrogación, de duda. Pero cuando se te para es un signo de exclamación. Y ahí creo que está bien... Supongo.

La verga en estado de duda es la verga del neurótico sexual.

Pero seguro que en un par de años van a nacer pibes con más deformidades que nunca porque estamos haciendo cajeta todo. El plástico que hay... No digo que van a nacer muñecos pero...

Ustedes sigan en la pavadita, sigan fumando vapor de canela y tomando la birrita, yo sé de lo que estoy hablando. (Cacho en modo mesiánico).

Igual, yo quiero tener una orca de plástico para hacerle el amor. Es un anhelo que abrigo en mi alma desde la noche de los tiempos. Y conste que dije “hacerle el amor”, no dije “para garcharla”. Porque quiero establecer un vínculo afectivo con la orca de plástico. No sé qué nombre le voy a poner ni siquiera pienso en eso, porque cuando tenga mi orca de plástico, cuando la tenga ante mí voy a mirarla y el nombre va a aparecer. Lo sé. Será algo espontáneo pero será su nombre y así la llamaré.

Pero al margen de eso, sí, hay mucho plástico. El otro día, acá cerca, había un olor a plástico quemado que, amigo... Durante un momento pensé que era el olor de mi vida degradándose un poco más pero no. Era plástico quemado en la calle. Estamos todos locos.

Los que son medio creepy son los bebés de plástico... Tienen algo. Otro día les voy a contar una secuencia en la que asusté a un amigo con uno de esos.

Todo es plástico, todo. Plastificado sea tu nombre.

Pero a nadie le importa nada porque todos parecen ambulantes de una granja de equinoterapia.

Yo hoy hablo de esto y la próxima puedo hablar de “memoria olfativa”. Ese es un buen tema para desarrollar... Ahora no porque tengo paja.

Bueno, voy a pensar en mi futura orca de plástico.

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