sábado, 11 de diciembre de 2021

A ver qué onda

 

El otro día estaba esperando el colectivo y había otras personas ahí. Entre esas personas estaba una mina embarazada ya con un volumen inevitable  y estaba hablando con una amiga, compañera de trabajo, no importa.
La chica embarazada le dijo: “Yo estoy esperando trillizos, quería tener uno para ver qué onda pero voy a tener tres”. Y yo me quedé pensando: “¿Esta pelotuda quería traer un bepi al mundo para ver qué onda?”
Imaginen el diálogo:
-Me voy a poner el forro.
-Nah, acabame adentro, quiero ver qué onda lo de ser madre.
-Pero… Gorda, no estamos en condiciones…
-Y lo vamos viendo, qué sé yo. Para probar… Unos meses.
-No me parece… No sé…
-Ay, no seas cagón.
-Y… No te voy a negar que llenarte de leche…
-¿Ves que te gusta?
-Jaja… Bueno, ya fue. Dale. Qué rico estaba el porro ese.
-Son unas flores que pegó Luli.
Y el tipo le hizo tres pancitos. Todo para ver qué onda.
El colectivo llegó a los siete, ocho minutos. La mina embarazada esperaba otro. Otro colectivo.
Yo, la verdad, no sé… Un día, con tanta estupidez que me rodea… Va a pasar una desgracia, lo sé. Voy avisando.
Digo… Podés hacer otras cosas para ver qué onda… Anotarte en un taller de cerámica, hacer senderismo, vender productos de Natura, morirte, pintar con acuarelas, teñirte de rosado… Tantas cosas.
Siempre que planteo estas cosas pienso, un poco: “Cacho, parecés un viejo choto todo amargado”… Y un poco de razón tengo.
Si yo fuera presidente del mundo agarraría y decretaría: engendrar estará penado por la ley. Corta. Y, si encima lo hacés para “ver qué onda” ahí ya tenés alevosía. Si se te pincha el preservativo… culposo…Si desde el vamos vas con la intención de concebir, premeditado.
Pero yo no puedo ser presidente del mundo porque el mundo no está listo para eso. Dentro de diez mil años, tal vez, haya un Cacho evolucionado, en un mundo evolucionado… Pero ahora, así como están las cosas, olvídate. Olvidafter, como dicen los chicos ahora. Que, en realidad, a esa la decíamos con mis amigos hace años pero todavía no había prendido mucho.
En fin. Voy a robarle las limosnas a un ciego, a ver qué onda.

 

 

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