A ver qué onda
El otro día
estaba esperando el colectivo y había otras personas ahí. Entre esas personas
estaba una mina embarazada ya con un volumen inevitable y estaba hablando con una amiga, compañera de
trabajo, no importa.
La chica
embarazada le dijo: “Yo estoy esperando trillizos, quería tener uno para ver
qué onda pero voy a tener tres”. Y yo me quedé pensando: “¿Esta pelotuda quería
traer un bepi al mundo para ver qué onda?”
Imaginen el
diálogo:
-Me voy a
poner el forro.
-Nah,
acabame adentro, quiero ver qué onda lo de ser madre.
-Pero…
Gorda, no estamos en condiciones…
-Y lo vamos
viendo, qué sé yo. Para probar… Unos meses.
-No me
parece… No sé…
-Ay, no seas
cagón.
-Y… No te
voy a negar que llenarte de leche…
-¿Ves que te
gusta?
-Jaja…
Bueno, ya fue. Dale. Qué rico estaba el porro ese.
-Son unas
flores que pegó Luli.
Y el tipo le
hizo tres pancitos. Todo para ver qué onda.
El colectivo
llegó a los siete, ocho minutos. La mina embarazada esperaba otro. Otro
colectivo.
Yo, la
verdad, no sé… Un día, con tanta estupidez que me rodea… Va a pasar una
desgracia, lo sé. Voy avisando.
Digo… Podés
hacer otras cosas para ver qué onda… Anotarte en un taller de cerámica, hacer
senderismo, vender productos de Natura, morirte, pintar con acuarelas, teñirte
de rosado… Tantas cosas.
Siempre que
planteo estas cosas pienso, un poco: “Cacho, parecés un viejo choto todo
amargado”… Y un poco de razón tengo.
Si yo fuera
presidente del mundo agarraría y decretaría: engendrar estará penado por la
ley. Corta. Y, si encima lo hacés para “ver qué onda” ahí ya tenés alevosía. Si
se te pincha el preservativo… culposo…Si desde el vamos vas con la intención de
concebir, premeditado.
Pero yo no
puedo ser presidente del mundo porque el mundo no está listo para eso. Dentro
de diez mil años, tal vez, haya un Cacho evolucionado, en un mundo evolucionado…
Pero ahora, así como están las cosas, olvídate. Olvidafter, como dicen los
chicos ahora. Que, en realidad, a esa la decíamos con mis amigos hace años pero
todavía no había prendido mucho.
En fin. Voy
a robarle las limosnas a un ciego, a ver qué onda.
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