viernes, 27 de junio de 2014

Mi tío Thomas...



Me acuerdo de uno de los mejores veranos de mi vida: 1989, en San Clemente, "Sancle", le decíamos.

Fuimos con mi tío, Griesa.
Hay una foto muy linda en la que estamos mi tío, mi viejo, mis hermanas y yo, jugando al tejo.
Fue un momento muy lindo que atesoro en mi corazón.
Me acuerdo de que el tío Griesa usaba una malla de Animal Print.
Era un tiro al aire.
Me acuerdo de esa Navidad de 1992 cuando el tío Griesa se disfrazó de Papá Noel.
Fue muy emotivo.
Aunque, a decir verdad, esa noche el tío Griesa estaba un poco pasado de copas.
Le pegó una trompada a la tía Norma.
Pero al margen de eso todo fue muy lindo.
Me acuerdo que el tío Griesa me mandaba a comprarle puchos, Jockey.
Me dejaba comprarme chicles con el vuelto.
Una vez, para mi cumple, en 1995, el tío Griesa llegó a casa con una caja chiquita. "Abrila", me dijo.
Adentro había una llave de un auto.
Era un Fiat 128.
"Es para vos, pibe", me dijo.
El tío Griesa tenía esas cosas.
Me acuerdo de cuando el tío Griesa se quebró una pierna.
Le firmamos el yeso.
Cuando se lo sacaron lo guardó porque tenía nuestras firmas.
El tío Griesa me hizo debutar a mí y a tres pibes más del barrio.
Nos llevó a lo de una prosti.
Yo tenía 15 años, la mina tenía 27.
Después del debut sexual, el tío Griesa me llevó al bar de Miguel.
Esto es año 1993.
Al tío Griesa, en las fiestas de cumpleaños, casamientos, bautismos, y demás reuniones familiares le gustaba cantar la canción incluida en este post.
Nunca le gustaron los Beatles...

No hay comentarios:

Publicar un comentario