jueves, 9 de julio de 2015

Cucarachas

















Mi plan es entrenar cucarachas para hacerlas correr carreras. Conocer el circuito. Apuestas. Adornar jueces.
El nuevo negocio está en las cucarachas. Sobrevivieron en Hiroshima, sobreviven en Mc Donald’s. La cucaracha voladora interpela al macho de clase media, pone en “tela de juicio” (me gusta esa expresión de mierda) su masculinidad.
Whatever…  estoy juntando tantas cucarachas como pueda. Muchas. En frascos.
¿Y si descendemos de las cucarachas? ¿Si ellas siempre estuvieron detrás de todo, moviendo los hilos? Tal vez somos otra estirpe de rancias cucarachas. Esta es la Edad de las Cucarachas.
Somos cucarachas. Como tales, cosmopolitas. No hay nada más asqueroso que el ser cosmopolita, infectando todo cuanto puede.  Somos cucarachas. Todoterreno. Y estamos atorados de hidratos de carbono.
Somos cucarachas. Con nocturnidad y alevosía.
La cucaracha rinoceronte ya se subasta en la web japonesa. Como decía: sobrevivieron en Hiroshima.
Somos cucarachas. Algunos, sin cabeza.

Somos cucarachas. En animación suspendida. Estamos esperando una señal para salir de los sumideros y arrasar con todo.

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