Vine a la obra social.
Todavía tengo sueño pero, al
menos, está prendido el aire. Tengo para largo rato.
Una señora roja se sentó a
mi lado. La señora es roja porque tiene blusa roja. Yo tengo el número 59,
llamaron al 47.
Quiero asesinar gente.
Ahora empezó a llorar un
bebé porque ese bebé, como yo, la está pasando para la mierda.
Quiero que entre una
travesti enajenada y cague a trompadas a alguien.
Estoy harto de que no
legalicen el asesinato medicinal.
Acaba de entrar una señora
que tiene más teflón en la cara que la colección de ollas y sartenes de mi tía
Lidia.
A la burocracia la inventó
un infeliz con diabetes tipo 2.
Soy de la escasa población
mundial que nunca tuvo fantasías con una prima.
El adolescente con camisa de
leñador es muy explotable publicitariamente.
Y acaba de pasar un joven
con camisa de leñador. Esto no estaba preparado.
¿Dónde está la burocracia
eficiente, Weber?
Cosas que son divertidas y
peligrosas: tomar éxtasis, que Alemania esté paranoica.
Es más peligroso tomar una
sopa Knorr en polvo que tomar cocaína.
Nunca salió nada bueno de
hacer fila. Los nazis hacían filas. (Eso es para un tuit).
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