miércoles, 17 de julio de 2019

Estúpidos


-Tenemos la fiebre de la juventud.- Le dijo Keith a Maiwen mientras le echaba Pervinox en la rodilla después de que ella hubo fallado una pirueta con su skate.
-¿La fiebre de la juventud? ¿Qué es eso?
-El mundo es un lugar muy hostil, vida mía... El mundo es un lugar frío. Es nuestra locura, nuestra temperatura y la de otros como nosotros, chicas y chicos que mantienen el equilibrio... Te lo aseguro, esta noche, sentados debajo de este monumento, nosotros dos estamos haciendo más por el mundo que cualquier farmacéutica.
-Eso ya es mucho decir, Keith. No creo que nosotros...
-No vamos a curar el cáncer, ya lo sé. Pero nosotros sabemos cosas que los cadáveres ambulantes que son nuestros padres y todos los ancianos ignoran...
-¿Qué es eso que sabemos y que los otros ignoran?
-Llegado el momento nos vamos a dar cuenta.
-Dices muchas tonterías, lindo... Y tal vez me dé fiebre de verdad.
-Mejor que eso no pase.
Ella le dio un beso en la frente mientras él le curaba la lastimadura, un raspón algo profundo.
Se amaban como no podrían amarse jamás los exégetas del amor...
Les gustaba la noche porque de noche desaparecían sus propias oscuridades; la ciudad, los ruidos, las luces que iban y venían... Tomar cervezas, fumar Luckies, besarse para siempre contra alguna pared... Y hablar de Poe, del próximo cataclismo, de las conspiraciones que hacían y deshacían todas las noches...
Las estrellas ya estaban todas pintadas y ellos no necesitaban religiones mientras se tuvieran de las manos.
-Tenemos que comprar cigarrillos, ¿puedes caminar?
-Creo que sí, si me apoyo en tu hombro.
-Dale, te ayudo a levantarte.
Eran jóvenes y les gustaba la noche pero sabían que una noche distinta, una noche de mil mierdas se estaba avecinando y ellos dos no iban a entrar rendidos a esa noche; iban a pelear con la torpeza de sus corazones jóvenes... La vida no se los iba a devorar así nomás.
-¿Vamos a morir juntos nosotros dos?
-Por supuesto, linda... Por supuesto. Vamos a morir en las primeras filas, al lado de los que van a luchar en las playas contra la injusticia, contra los hijos de puta que machacan la vida todo los días un poco más, vamos a morir de la mano. Vamos a morir habiendo dejado nuestra huella y no seremos olvidados en miles de años...
Ella le dio un beso en la boca y él le correspondió el beso.

No hay comentarios:

Publicar un comentario