Qué complicado debe ser para un psicólogo tener su
consultorio en un departamento con paredes de durlock porque se escucha todo…
Complicado más que nada por la privacidad del paciente. Imaginate que va un
tipo, un diputado, y dice: “Hace dos semanas estaba por chupa una verga,
estornudé y la llené de mocos. Ahora, cada vez que estoy por chupar una verga
tengo el reflejo de estornudar y me bloqueo”.
Y el psicólogo toma notas y va diciendo: “Mjm…” mientras un
par de irrespetuosos de la intimidad ajena escuchan desde el departamento
pegado con un vaso apoyado en la pared.
Después, por supuesto, los chismosos escuchan la puerta del
otro departamento y, fingiendo una coincidencia que estuvo premeditada, salen
para ver quién es el paciente… “Ah, pero si es el diputado Peterella” piensa
uno de los indiscretos vecinos y corre a tuitear: “Me acabo de enterar: el
diputado Peterella es alto petero. Le hace honor al apellido”. Y ahí se corre
la bola y el pobre diputado cae en el oprobio y todo porque el psicólogo tiene
paredes de durlock.
Y encima al psicólogo no se le puede decir nada porque mala
praxis no hubo. Salvo que tener paredes de durlock en el consultorio de un
psicólogo esté contemplado como una contravención en la práctica... Pero me
parece que no.
También es un garrón cuando hay tormenta. De esas fuertes…
Esas paredes tiemblan como mandíbula de merquero.
Yo creo que las paredes de durlock son el perrito chiquito
del meme. Bah, no lo creo, lo aseguro.
Y ahora van a decir: “Hay gente que ni siquiera…”. Qué
manera de llorar ustedes, vayan al psicólogo del diputado Peterella.
Pero también hay que decir que el durlock es la
representación más cabal de nuestros tiempos; gobernados éstos por la
inmediatez, por la ansiedad y por lo efímero. ¿No son, acaso, casi todas las
relaciones que construimos como una pared de durlock? Piensen eso… Armamos
vínculos fáciles con cierta estructura pero sin ponerle demasiado sostén. Son
relaciones de conveniencia: laborales, académicas, financieras, lo que sea…
En cambio, las otras, las serias, son relaciones más
concretas. Y hablo no solo del amor, de las amistades férreas, también de las
relaciones que tenemos con nuestros gustos, nuestros intereses…
En las relaciones durlock se invierte poco y se espera poco.
La avidez de novedades nos lleva a vivir en un mundo durlock
en el que todo es efímero y es pasado inmediato porque ahora mismo está obsoleto
lo que hace poco estaba en auge. Y por eso las relaciones con los gustos
también son débiles. Mutables.
Tampoco se trata de permanecer estancado en nichos porque
eso es, bueno, estar muerto, pero lo que digo es que cuando los vínculos se
forman con más trabajo resultan ser más estables…
Igual, a lo mejor el diputado era alto corrupto así que no
le tengan mucha lástima.
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