La energía de los sueños
Bueno. La idea es esta, les va a parecer una locura porque
ustedes no tienen la capacidad de visión que tengo yo y otras cinco personas en
el mundo: vamos a desarrollar molinos de viento para generar energía eólica.
Hasta ahí, nada novedoso, ya existen.
Pero esos molinos de viento, y acá viene la parte interesante, van a estar conectados a cascos
de avanzada tecnología que van a registrar los sueños en etapa REM de personas
que se van a prestar para llevar adelante el mecanismo.
Serán necesarias diez mil personas para poner en marcha uno
solo de los molinos. Pero todo lo que tienen que hacer es dormir y soñar. No
importa qué. Pueden soñar con la paz mundial, que matan a su jefe, que se ganan
la lotería, que tienen sexo con una menor de edad. No importa eso. Lo
importante es que, con la energía de sus sueños van iniciar la rotación de las
aspas del molino. Ya lo dijo Mahatma Gandhi: “Sé el cambio que quieras ver en
el mundo”.
Por otro lado, pero no menos importante, quiero llevar
tranquilidad a la población y decir que ninguno de los sueños será registrado.
Digo esto para no generar un estado de paranoia porque no hay un intento de
vigilar la actividad onírica de nadie. Eso sí: los sueños potentes van a
generar más energía. Por ejemplo: si uno sueña que se come una chocotorta,
además de ser bastante pelotudo y humilde de sueños, no va a lograr mucho. En
cambio, si alguien sueña que toma cocaína del ano de Emma Stone, ahí la cosa es
diferente.
Todo esto, cuando lo estuvimos conversando estas cinco
personas (que no voy a nombrar para protegerlas) y yo, nos llevó a hacernos
algunas preguntas referidas a los sueños. Por supuesto que la seriedad del
asunto nos demandó, rápidamente, descartar conjeturas del orden paranormal y
todas esas cuestiones que lejos están de lo científico. No está comprobado
científicamente que uno se muera si sueña que se muere.
Pero sabemos que hay energía cerebral durante los sueños
REM. Que, para que quede claro, REM significa “rapid eye movement” y no tiene nada
que ver con la banda R.E.M que tiene una canción que se llama “Yo no duermo, yo
sueño”.
El poder de cambio está en nosotros. No podemos pretender
que los perros, por ejemplo, anden con sus bolsas de caca por todos lados o que
las vacas dejen de tirarse pedos con gas metano. Y soñar no cuesta nada.
Con respecto a los cascos que mencioné, he de decir que
estamos perfeccionando detalles. Una importante firma que se dedica a la
fabricación de transistores y otra, destacada también, abocada al desarrollo de
inteligencia artificial, están trabajando de manera mancomunada para que todo
resulte de la manera más profesional posible.
Así que… ¡A soñar se ha dicho!
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