Vender experiencias
El otro día estaba pensando en el concepto “vender
experiencias” y creo que la gente es tan pelotuda que sería un negocio muy rentable.
Y estoy hablando de gente con guita… y en particular estoy hablando de gente
con guita y que está al pedo. Y sabemos que la gente con guita y que está al
pedo es un peligro para sí misma y para el resto de las personas.
Entonces, la idea sería poner una especie de agencia donde
esta gente vaya y diga la experiencia que quiere tener. Nosotros presupuestamos…
Y en esta agencia vamos a tener una plantilla de actores y actrices de
conservatorio que van a formar parte de las experiencias. Gente preparada.
Y nuestros clientes van a ser muy variados. Algunos van a
querer experiencias de un solo día. Supongan ustedes que viene uno y nos
plantea lo siguiente: “Quiero vivir durante un día la experiencia de vivir en
un barrio de pobres”. Bueno, nosotros hacemos un diagrama de cómo sería todo
(obvio que la consulta se cobra) y le preguntamos qué le parece. Si le parece,
lo llevamos en una de nuestras camionetas hasta una esquina y le decimos que lo
buscamos en doce horas. Claro que, nosotros no somos niñeros de nadie, si el
tipo va de chomba y un jean Brooksfield y lo terminan choreando por cheto
imbécil, no es nuestra culpa. Además… vamos, gente, el cheto ya va con ese
prejuicio de que lo van a asaltar. Y bueno, ahí tiene la experiencia completa.
Ponele que venga una cheta y nos diga: “Mirá, o sea… Estoy
explorando mi sexualidad y además estoy re en la movida ecológica pero viste...
¿Cómo te lo digo? Quiero tener como una novia
pero viste que acá las ecologistas dan como… pobres. ¿Viste? ¿Ustedes
qué me recomiendan?” Y ahí nosotros le pedimos que nos de dos días para armarle
algo. Después la llamamos y le decimos: “Te conseguimos una chica muy linda,
francesa, que está en el país durante dos semanas. Es militante del EELV y es
bisexual”. En realidad es una de nuestras actrices que estudió francés en la
Alianza. Y ahí le cobramos lindo porque son dos semanas.
Otro puede venir y decirnos: “Quiero estar implicado en algo
medio…” y nos guiña un ojo. Y nosotros le insistimos para que termine la oración
y nos dice: “… ilegal”. Y nos vuelve a guiñar el ojo. Mi asistente y yo nos
vamos a mirar y le vamos a decir al otario este: “Tenemos algo para vos”. Y ahí
hacemos una tramoya para que nos pague cincuenta lucas y le hacemos una cama
para que la policía le encuentre cinco kilos de merca en el auto (a la cocaína
nos la va a facilitar un cana corrupto que vamos a tener de asociado) y al
cheto lo van a meter en cana y puede que en la cárcel le desfloren el ano o
puede que no pero eso ya no nos interesa. Lo que sí nos va a
interesar es vaciarle todas las cuentas al tipo y hacerlo pasar por muerto.
Como en ese episodio de Los Simuladores.
En fin. Vender experiencias… El capitalismo tiene tres
motores: el deseo, el miedo y la estupidez. Nosotros apuntamos al tercero.
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