Genaro.
Corría el año
2013 y yo tuve un potus al que determiné llamar Genaro. Genaro.
Fue un
momento de mi vida en el que necesitaba hablarle a alguien que no emitiera el
más mínimo juicio.
Todos sabemos
que una planta es una forma de vida que carece de sistema nervioso central.
Dado que no
tenía parientes en estado vegetativo, no contaba con esta posibilidad. Aunque
dudo que haya elegido a un tío vegetal sobre un potus.
Las razones
son estéticas y pragmáticas.
Un potus es,
a todas luces, más atractivo que un tío. A un potus lo
puedo mover fácilmente.
Por supuesto
que también están las ventajas higiénicas que un potus tiene sobre un tío
vegetativo.
Por otro
lado, hay que decirlo, cuidar a un tío vegetaivo acaudalado puede ser
provechoso cuando este sea desconectado y su familia directa diga: "Vos lo
cuidaste durante dos años".
Y si la
familia del tío vegetal acaudalado es considerada, te va a remunerar las horas
en que le leíste desde poesía
de Walt Withman hasta una nota sobre el Metrecal de una Selecciones de 1962.
"Cuatro vasos diarios de Metrecal constituyen una alimentación
completa".
Pero yo no
podría estar en compañía de un ser viviente con cara de persona pero que ha
dejado de ser una persona. Porque yo le estoy contando algo a, sigamos con el
mismo ejemplo, mi tío vegetativo y ahí le veo la cara... Pero es una cara
inerte.
Verle la cara
a un vegetal es algo como la pareidolia
que es ese fenómeno
psicológico en el que encontramos rostros humanos en las cosas y que a veces
puede ser gracioso pero otras veces da un poco de miedo.
Vos imaginate
que, de pronto, recordás que esa cosa que hace tres años cantaba "De
boliche en boliche, me gusta la noche, me gusta el bochinche" y que ahora
respira por un tubo, tiene una cara humana...
Entonces,
finalmente, me decidí por el potus que es una planta noble para tener en
interiores. Y, sobre todo, me cercioré de elegir una planta que se
adecuara a mis hábitos de vida. Es decir: que no fuera tan demandante.
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