jueves, 14 de mayo de 2015

Los chicos III

Red sabía que eso era mejor que lo otro.
Peggy Sue, sabía que ahí podía criar a Zack, que nació para redimir los pecados del mundo.
Allison sabía que ese era el lugar perfecto para tatuar sin inspectores.
Rodrigo sabía que ningún inspector de migraciones entraría a esa casa.
Y Angus sabía que quería pasar los últimos días de su vida con aquellos muchachos.
Lo otro de Red era pasillos con cáscaras de mandarina, corredores de sífilis, una madre raquítica de crack.
Peggy Sue, trajo a Zack cuando éste menos se lo esperaba. Y el bodoque le vaciaba las tetas.
Allison, tomaba por lienzo a toda piel. No estaba muy al tanto de los avances en la medicina.
Rodrigo, bueno, en un capítulo de la Ley y el Orden Rodrigo sería el violador.
Angus, cancroso. Allí estaba el buen Angus, escribiendo sus memorias de 21 años.
La delincuencia era la economía de la casa. Y mientras Rodrigo y Red robaban, Peggy alimentaba a Zack, Allison tatuaba y Angus agonizaba, sonaban los Joy Division, los Blind Melon, los Depeche Mode y unas cosas latinas que se trajo Rodrigo de su patria.
La noche en que la policía tiró la puerta abajo, la noche en que fueron delatados, la escena era patética: Zack durmiendo en el piso, Peggy borracha, Angus, metastásico, solitario y final; Allison felando a Red por una libra. Rodrigo fumando marihuana.
Los apalearon. Los apalearon de lo lindo. Y a Zack lo mandaron al orfanato.

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