Adrik
Serkin, nacionalizado estadounidense, estacionó el Kenworth T 2000 cargado de tronexplus,
softron, amongelatina 60%, permicab y samsonita, en el subsuelo del edificio
Real Lab de Enterprise, Nevada.
La
explosión tuvo lugar a las 5:56 del 27 de septiembre de 1993. El alcance: 162
víctimas fatales en el momento de la explosión y otras 293 por la emanación de
gases tóxicos tales como el formaldehído, benceno, cianuro, fosfógeno, óxido y
etileno y otros más.
Adrik
Serkin apareció colgado en su casa, en Carson City, Nevada. Antes de morir
había escrito una nota en la que explicaba los motivos de su accionar. En sus
últimas palabras, el ruso aseguró que su esposa, estadounidense, Sarah Foreman,
había contraído cáncer por estar expuesta a gases tóxicos durante sus años de
trabajo en el Real Lab, pero que nunca fue indemnizada por los daños y
finalmente murió.
Tras
diez años de litigios judiciales y reclamos, y luego de no obtener retribución
alguna, Serkin tomó la resolución de vengarse.
Adrik
Serkin nació en Rusia, más precisamente en Perm, allí estudió Ingenieria
Estructural y a los 23 años, recibido con honores, emigró a los Estados Unidos
con una beca para realizar estudios.
En
Reno, Nevada, una noche de juego y diversión conoció a quien sería su gran
amor, Sarah Foreman, una estudiante de Bioquímica que estaba a punto de
graduarse. Un año después, el matrimonio Serkin-Foreman estaba consolidado.
Juntos tuvieron una sola hija, Lena, en 1980.
En 1982
Sarah, ya recibida, comenzó a trabajar para el Real Lab, en Enterprise por lo
que la familia decidió mudarse desde Carson City.
A
los pocos meses de empezar a trabajar, Sarah comenzó a tener problemas de
salud, sobre todo respiratorios y notables cambios en su piel. En 1983 el
cáncer la había fulminado.
Adrik
Serkin demandó al laboratorio pero no logró nada. Solamente obtuvo una carta de
pésame por parte del director del Real Lab, Gordon Pinkerton.
Convocó
a un grupo de personas con las que organizó marchas de protesta pero, de esta
forma, tampoco obtuvo respuestas por parte del laboratorio. El tiempo pasó y
todo parecía indicar que Serkin había aceptado la muerte de su esposa.
Sin
embargo, el 17 de julio de 1993, llevó a Lena a la casa de sus abuelos maternos
en Florida, para que pasara el verano con ellos. Y esa fue la última vez que la
vio.
DB
Foster, dueño del Kenworth T 2000 que compró Serkin, aseguró que le pagó en
efectivo. Pero, ¿cómo consiguió todos los explosivos? Nunca se supo, y, de
hecho, la investigación fue cerrada por falta de información.
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