lunes, 1 de octubre de 2018

Dos chicas se besan en una disquería


A veces lo tengo que sacar al perro en el auge de la madrugada para que cague, entonces me tengo que levantar, vestirme y todo eso... Cuando tengo cigarrillos, llevo uno para prender mientras lo paseo en la inacción de la ciudad que duerme. Cuando el perro emite mierda yo tiro el humo por la boca y el humo se disipa con un filo de luz... Ezra Pound haría un buen poema de esto.
Lo que sea.
Hay gente que tiene la cabeza muy ordenada como una Yenny; yo tengo la cabeza hecha un quilombo como la librería de usados del turco Altman... No tengo sistema operativo. Funciono mediante el hallazgo casual de cosas que voy acumulando. Alguien dice A y yo lo relaciono con B, C, D... Que aparecen... Cataplín, cataplín, cataplero.
Corte: a veces me olvido de llenar los espacios y la pelota me rebota con un “WTF?”
Pim, pam, pum: a veces no me entiendo ni yo así que no puedo culpar a nadie.
Me tienen cansado las historias de vida... Ella se levanta todos los días para blah. Él tenía una casa en el campo donde aprendió a blah.
Me aburren.
Yo voy a escribir la historia de vida (en otra ocasión) de dos namis que se besan en el piso de The Thing in Brooklyn...
O sea: mi cabeza es como un volcadero. Supongo que hay otras personas tienen las cosas separadas; yo meto todo en la misma bolsa. Algo así.
Lo que me molesta de esas historias de vida que aparecen en la televisión o en alguna revista es que son muy parecidas a mi vida...
Yo aveces cuento cosas que me pasan pero por ahí macaneo un poco porque, vamos, puedo ser tan aburrido como buscarle el clítoris a un maniquí. (Se me acaba de ocurrir esa analogía y no sé si va a prender pero la dejo).
A lo mejor, si tuviera una vida rica en acontencimientos, no estaría escribiendo esto...
Seguramente haría fiestas multitudinarias en las que, en el auge de la madrugada, saldría a fumar un cigarrillo solo para mirar el cielo y hacerme alguna pregunta existencial mientras los demás se siguen divirtiendo... “¿Es esto lo que quiero de mi vida?”
Porque está bueno hacerse un poco el existencial cuando uno es un juerguista consuetudinario.