El dinero
Voy a decir una perogrullada pero que viene a cuento de lo
que voy a desarrollar luego y es que la moral está regida por el dinero. Tal
vez no es tan obvio lo que dije pero sí. Si vos tenés mucho dinero y, encima,
pertenecés a una dinastía de aristócratas, podés casarte con tu prima de
catorce años, engendrar con ella tres hijos con retraso mental y pagarte un
abono anual de indulgencias pero si sos pobre y vivís en una granja de media
hectárea, el incesto es un pecado aberrante y serás degradado tanto en vida
como en muerte.
Yo supongo que vos, joven lector, pertenecés al segundo
grupo pero no quiero ser prejuicioso porque a lo mejor sos un acaudalado noble
y en ese caso no me queda otra que decirte, tanto a vos como a tu prima de
catorce años: ¡Enhorabuena! Y que sean felices con sus hijos retrasados.
Y esto nos lleva (los incluyo a ustedes) a preguntarnos cómo
es posible que personas con altísimos niveles de mutación genética, y con la
estulticia ilustrada en sus rostros (esto podría ser por la mandíbula de los
Habsurgo) tengan en su poder el destino de miles de vidas. Y la respuesta es:
el dinero.
Imaginen ustedes a un hombre de unos cuarenta y tres años
esperando el colectivo en una garita un martes por la tarde. En esa garita hay
una foto gigante de algún jabón para la ropa y al lado la foto de algún
candidato a intendente. Vayan visualizando el contexto. ¿Listo? Volvamos al
hombre. Tiene un corte de pelo común y corriente, usa flequillo, no pasa el
límite de la nuca. Usa lentes de marco grueso. Viste un pantalón, zapatos de
cuero, una camisa celeste y un pulóver color morado sobre la camisa.
Seguramente ustedes estarán imaginando: “Bueno, es obvio que se trata de un
empleado público que está esperando el colectivo porque hace dos semanas se
quedó sin batería su Chevrolet Corsa y tiene que esperar a cobrar para poder
cambiarla”.
Sí, yo les digo que si imaginan eso tienen toda la razón del
mundo y nadie de ustedes, yo tampoco, daría un peso por ese tipo. Pero ahora
empiecen a poner un poco de dinero en ese tipo, y un poco más, y un poco más… Y
recuerden cómo luce… Y cuando vean que el tipo tiene una fortuna de 137 mil
millones de dólares se darán cuenta de que ese hombrecito es Bill Gates.
Entonces, con dinero podés tener terrible cara de deficiente y está bien.
Porque si a Bill Gates le sacás toda esa guita que tiene solo te queda un fanático de la pornografía hentai.
En fin. Aguante la guita.
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