sábado, 3 de junio de 2023

Señora.

 

Hace dos días que estamos sin agua, por lo menos en una parte del pueblito en el que vivo. Parece que están poniendo unas, y cito textual, “válvulas inteligentes”. ¡La tecnología avanza a pasos agigantados!
Y yo creo que está bien. Viste. Las cosas se tienen que modernizar porque hoy en día tenés que estar con lo más nuevo y estas válvulas inteligentes son lo más nuevo.
Es más, me parece que una de las válvulas es becaria del CONICET y se doctoró con una tesis sobre el Teorema de Tales aplicado al trazado del alcantarillado urbano y su implicancia en el recorrido del agua. Impresionante. Eso es gestión aunque estemos a pocos días de votar y algunos incrédulos digan que es campaña.
En fin.
Yo vivo en un pueblo en donde es más fácil encontrarte con esa MILF caliente y con ganas de jugar a cinco kilómetros de distancia que con algo bien hecho que no esté pensado para ser “arreglado” con fines políticos. Puedo estar jugando sucio porque hay cosas bien hechas pero… es mi texto y hago lo que quiero.
Hablando de madres, creo que es un público al que le hablo poco. Yo siempre les estoy tirando bengalas a los jóvenes para que se puedan guiar en la noche, porque los jóvenes suelen estar a la deriva, muchas veces, pero también están las madres. Todas las madres, no solamente las madres calientes de las ventanas emergentes.
Por ahí, vos que me estás leyendo, tenés una madre. ¿No la querés llamar para que lean juntos esto que voy a comentar a renglón seguido?
Hola, señora. Le voy a preguntar algo pero quiero que se responda a usted misma. ¿Alguna vez descubrió que su esposo hizo una réplica exacta de su familia en el Sims pero que en el juego la asesinó a usted, enterró su cadáver en el jardín, emparejó todo, puso flores encima y después creó el personaje de un carpintero con el que se casó? Bueno, si eso sucedió, señora, es una señal. No se distraiga.
Reitero: me estoy dirigiendo a todo tipo de madres. Qué motor de pujanza las madres, ¿no?
Usted, señora, también puede estar caliente y con ganas de jugar a cinco kilómetros de mi casa y no hace falta que sea un spam para robarle los datos a alguien. Quiero decir, señora, viva su sexualidad con total libertad. Y esto también va para su hijo, señora, que está leyendo junto a usted. Pibe: ¿quién te pensás que sos?
Pibe. Cuando vos no lo ves, tu madre anda en tetas en su cuarto. Porque quiere. Porque puede. Y si tu madre se quiere tocar los pezones mientras se masturba lo puede hacer. Es increíble que tenga que explicarte esto. Y si tu madre está pensando en hacerse un OnlyFans para mostrar sus tetas a cambio de plata porque su marido, tu padre, en lugar de mirarle las tetas a su esposa, tu madre, prefiere escuchar, una y otra vez, el disco “Hold Me in Your Arms” mientras mira un póster de Rick Astley que pegó en el techo del cuarto matrimonial, tu madre está en todo su derecho.
De nuevo, es increíble que tenga que explicar esto. Esta obviedad.
No sé, creo que se entendió, señora, que usted puede hacer lo que quiera. Dudo que lo entienda su hijo.
Señora, yo sé que usted no es solamente un par de tetas. Seguramente usted es el orden en su casa porque vive con un hijo posesivo y un marido indiferente que no ayudan en nada.
A lo mejor, usted ideó un inteligente sistema de almacenamiento de latas en conserva para aprovechar mejor el espacio en la alacena, lo explicó, hasta hizo un modelo a escala para graficar la explicación, y sin embargo, su hijo y su marido, guardan las latas así nomás. Mientras cantan el jingle de Marolio, porque ustedes compran productos Marolio. ¿Me equivoco? Si no me equivoco, usted y yo tenemos mucho de qué hablar, señora.
Ahora está sonando el cuarto movimiento de “Resurrección” de Mahler y cuadra a la perfección  con  el momento, señora, en el que usted va a tener la revelación más importante de su vida: ¿qué estoy haciendo de mi vida?
En ese momento, señora, usted verá, por primera vez, la luz del conocimiento y la libertad. Esa luz primigenia (ah, era re poeta) la guiará hacia su nueva vida. Usted dejará su casa y perseguirá su sueño. Usted, señora, dejará atrás la vida de los mortales. Ya no escuchará al insoportable de su hijo gritarle: “Mamá, tengo hambre, dame un pan con manteca y azúcar que me muero” y usted, abnegada, ya no tendrá que decirle: “En seguida te lo preparo”.
Basta.
Deje todo atrás. Deje a su marido y deje a su hijo en la extrema necesidad, en el tormento extremo, pero salga de esa casa en donde usted es ninguneada. ¿Consideró ir a un campamento nudista? No es mala idea, señora. Piénselo.
Antes de irse lejos, señora, como yo sé que usted es una buena persona y no podrá irse sin una cuota de preocupación, le podría sugerir que les compre a su marido y a su hijo un horno de microondas. Y listo. Que se arreglen con eso. ¿Usted se piensa que a su marido le va a afectar mucho? Su marido está esperando el momento para encerrarse en su cuarto, desnudare y cantar: "I Don't Want To Lose Her" de Rick Astley. ¿Paradójico? Claro, pero le aseguro que su marido no pensará en usted mientras canta esa canción sino que pensará que Rick Astley la compuso para él.
Así que, señora, invierta en un buen horno de microondas, lo instala en la cocina y dígales: “Usen esto, lo van a entender”. Y si no entienden cómo funciona un horno de microondas… Yo a estas alturas…

 

 

 

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