Para siempre
Tuve un sueño en el que me
mandaba a una fiesta electrónica o algo así, pero yo no entendía mucho la onda
y fui porque quería entender el yeite de todo eso. Entonces, en esta fiesta
había una mina que me dio una pasti que tenía formita de Tinky Winky, o sea: la
cabeza violeta, pero sin la antena. Yo me mandé la pastela esa me mandé un
trago de una bebida azul que tenía en la mano.
En eso, aparecieron otras
dos chicas y un chico, los tres eran lindos, empezaron a acariciarme y darme
besos y la sensación era agradable. Me empezaron a llevar a otro lugar en esa
fiesta y yo pensé que estaba todo bien porque iba a pintar sexo grupal y todo
eso. Tomé otro sorbo de la bebida azul.
En eso, el chico que estaba
ahí, que me venía masajeando el orto, me dijo algo en francés, creo, y yo no lo
entendí nada, salvo por la expresión “à
tout jamais”, pero lo otro que dijo no tengo idea. Una de las chicas me tiró
humo en la cara y se rió. Yo estaba en una.
Llegamos a un lugar muy a
oscuras y había gente, pero poca. Era como si hubiésemos entrado a un VIP o
algo así. Yo vi mi botella de bebida azul y me estaba quedando poco, así que,
metí un traguito y aguanté el resto. Ahí, las dos chicas me empezaron a sacar
la ropa mientras el chico traía unas pantuflas blancas y una bata que también
era blanca. Me desvistieron y me vistieron ellos. Y me dieron unos tapones para
los oídos que me los puse yo.
Una de las chicas me
acarició la pija, se miró con la otra y se rieron.
En esta parte del sueño yo
perdí la consciencia y, me desperté en una especie de cubículo todo blanco y
empezó a sonar “Space Mist” de Luke Vibert y Jeremmy Simmonds. Y yo pensé: “Bueno,
ahora entran los otros y sale alta partuza”. Pero no entraban y yo me estaba
poniendo nervioso, impaciente. Y encima, estaban repitiendo el tema.
En un momento me harté de
todo y quise irme a la mierda pero no encontraba una puerta, nada. Empecé a
gritar. “¡Ey! ¿Qué onda”. Nada. Y el mismo tema empezaba a sonar otra vez. Me
estaba impacientando y me estaba poniendo nervioso.
En eso se prendió una luz
muy potente y blanca que me empezó a descomponer. Y el mismo tema estaba
sonando por tercera vez.
Yo estaba gritando.
Una voz, desde un parlante,
me dijo: “Vas a estar acá para siempre”. Y ahí recordé que, lo único que le
había entendido al pibe, que era francés, me parece, fue “à tout jamais”.
Y ahí empecé a recordar
todo: nunca había ido a una fiesta electrónica, nunca había tomado una pastilla
violeta, nunca nada. Yo estaba yendo por la calle y un pelotudo de verga que
iba en bicicleta por la vereda y llevaba una de esas cosas de Pedidos Ya me
había llevado puesto, yo me había caído, mi cabeza había dado contra un poste
y, en realidad, lo que me había parecido una fiesta electrónica, era un
tomógrafo.
Nunca hubo nada. Las chicas
eran enfermeras, el pibe francés era otro enfermero (no sé por qué sentí que
ese me estaba tocando el culo). Y la bebida azul habrá sido alguna tinta que me
metieron. Algo.
Me desperté un poco
confundido, pero con una idea clara: qué pelotudos estos imbéciles que se suben
en bicicleta a la vereda.
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