domingo, 16 de junio de 2024

Para siempre

 

Tuve un sueño en el que me mandaba a una fiesta electrónica o algo así, pero yo no entendía mucho la onda y fui porque quería entender el yeite de todo eso. Entonces, en esta fiesta había una mina que me dio una pasti que tenía formita de Tinky Winky, o sea: la cabeza violeta, pero sin la antena. Yo me mandé la pastela esa me mandé un trago de una bebida azul que tenía en la mano.
En eso, aparecieron otras dos chicas y un chico, los tres eran lindos, empezaron a acariciarme y darme besos y la sensación era agradable. Me empezaron a llevar a otro lugar en esa fiesta y yo pensé que estaba todo bien porque iba a pintar sexo grupal y todo eso. Tomé otro sorbo de la bebida azul.
En eso, el chico que estaba ahí, que me venía masajeando el orto, me dijo algo en francés, creo, y yo no lo entendí nada, salvo por la expresión  “à tout jamais”, pero lo otro que dijo no tengo idea. Una de las chicas me tiró humo en la cara y se rió. Yo estaba en una.
Llegamos a un lugar muy a oscuras y había gente, pero poca. Era como si hubiésemos entrado a un VIP o algo así. Yo vi mi botella de bebida azul y me estaba quedando poco, así que, metí un traguito y aguanté el resto. Ahí, las dos chicas me empezaron a sacar la ropa mientras el chico traía unas pantuflas blancas y una bata que también era blanca. Me desvistieron y me vistieron ellos. Y me dieron unos tapones para los oídos que me los puse yo.
Una de las chicas me acarició la pija, se miró con la otra y se rieron.
En esta parte del sueño yo perdí la consciencia y, me desperté en una especie de cubículo todo blanco y empezó a sonar “Space Mist” de Luke Vibert y Jeremmy Simmonds. Y yo pensé: “Bueno, ahora entran los otros y sale alta partuza”. Pero no entraban y yo me estaba poniendo nervioso, impaciente. Y encima, estaban repitiendo el tema.
En un momento me harté de todo y quise irme a la mierda pero no encontraba una puerta, nada. Empecé a gritar. “¡Ey! ¿Qué onda”. Nada. Y el mismo tema empezaba a sonar otra vez. Me estaba impacientando y me estaba poniendo nervioso.
En eso se prendió una luz muy potente y blanca que me empezó a descomponer. Y el mismo tema estaba sonando por tercera vez.
Yo estaba gritando.
Una voz, desde un parlante, me dijo: “Vas a estar acá para siempre”. Y ahí recordé que, lo único que le había entendido al pibe, que era francés, me parece, fue “à tout jamais”.
Y ahí empecé a recordar todo: nunca había ido a una fiesta electrónica, nunca había tomado una pastilla violeta, nunca nada. Yo estaba yendo por la calle y un pelotudo de verga que iba en bicicleta por la vereda y llevaba una de esas cosas de Pedidos Ya me había llevado puesto, yo me había caído, mi cabeza había dado contra un poste y, en realidad, lo que me había parecido una fiesta electrónica, era un tomógrafo.
Nunca hubo nada. Las chicas eran enfermeras, el pibe francés era otro enfermero (no sé por qué sentí que ese me estaba tocando el culo). Y la bebida azul habrá sido alguna tinta que me metieron. Algo.
Me desperté un poco confundido, pero con una idea clara: qué pelotudos estos imbéciles que se suben en bicicleta a la vereda.

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