Un disco de Gal Costa
Hace
poco empecé a vender ansiolíticos de forma ilegal porque un conocido que tengo,
que acá voy a llamar por el nombre de Carlos Valdivieso, trabaja en una droguería
y se estuvo quedando con unas cajas de benzodiacepinas y me pidió a mí que lo ayude
con el temita de vender.
Entonces,
como yo tengo carisma y eso, soy el que se encarga de hacer los contactos y
eso. Los contactos, en su mayoría, son chicas de entre 20 y 35 años. No es raro
que, a veces, alguna me chupe la verga para pagarme porque está desesperada por
una dosis de paroxetina y yo aprovecho porque nunca está de más… ¿O sí? Y
siempre pongo el disco “Lua de Mel Como o Diabo Gosta” de Gal Costa.
Con
este conocido que tengo, (no quiero decir que es un amigo por si me caga con
algo) nos hablamos solo por SMS.
El
tipo tiene la tara de escuchar la canción del Mundial Italia 1990 diez veces
por día. Dice que si no hace eso, después quiere matar gente. Y yo prefiero que
haga eso. Lo de escuchar la canción diez veces, no que mate gente. Se entiende,
bah.
El
que me parece un pelotudo fuerte es un primo de Carlos (que también le voy a
cambiar el nombre) que se llama Fernando Sánchez. Me parece un pelotudo porque
me dijo una vez: “Soy adicto a la marihuana y nadie lo sabe en mi familia
porque actúo normal cuando estoy con ellos”. Entonces yo le dije: “No es que no
se den cuenta, ya piensan que sos un pelotudo. Así que, si te fumás un porro,
no van a notar la diferencia”. Y quedó ahí, pero es un logi.
El
que me compra pastis seguido es un tipo de mi edad, más o menos, que tiene un
temita re áspero. Lo voy a contar acá pero no voy a dar nombres:
Un
día, él estaba en el parque, era chico, tenía nueve años, y estaba corriendo,
jugando, en fin, como cualquier chico. Y en esa zona donde él estaba jugando,
había palomas. La cuestión es que este pibe tiró una piedra para asustar a las
palomas y que se elevaran en vuelo, pero tiró mal la piedra y le dio en la
cabeza a un bebé que estaba con los padres esa tarde… Nunca vieron de dónde
había salido la piedra. Nada. Y este tipo se guardó el secreto para siempre y
ahora tiene pesadillas recurrentes con que lo lapidan y la cabeza de aquel bebé
(que no murió, por suerte, pero algún daño tendrá…) se le aparece flotando en
estas pesadillas.
Casi
todos los que vienen a comprarme me cuentan qué onda sus vidas, y yo termino haciendo
de terapeuta. Y no me molesta porque ya estoy vendiendo pastillas de forma
ilegal. Por lo menos no les vendo a menores de edad porque tengo un poco de
moral.
Lo
importante es que, con esta plata que estoy juntando, además de darme algunos
gustos, le estoy pagando la escuela privada a mi hija, pero a ella, mi vida, no
le voy a decir que vendo pastillas y eso porque no quiero que la jodan. De
cualquier manera, yo tengo un trabajo en blanco como recepcionista en un hotel
de tres estrellas donde me llevo bien con la gente, siempre pongo Gal Costa cuando
trabajo, porque me gusta Gal Costa a mí, y los huéspedes son muy educados, en
su mayoría, porque se trata de gente respetuosa y sencilla. Salvo por algunos
que quieren ser atendidos como reyes, pero si querés tanto lujo andá a un hotel
de cinco estrellas, amigo. Acá tenemos lo que tenemos y, la verdad, no es poco.
Faltarán algunas cosas, pero acá damos lo mejor de cada uno para que esto
funcione bien. El otro día, un señor, porque era un tipo grande, si se habrá
visto, se vino a quejar de que no le conectaba el WiFi en su habitación y que
quería que le descontaran eso. Y yo le expliqué que se había caído la conexión
en todo el hotel, pero que ya iba a volver y me salió con que él había pagado y
que cómo podía ser… Hay gente así: gente puta. Y por eso estamos como estamos
como país. Y por otras cosas también. Otras cosas más jodidas que todos sabemos
y otras que nunca vamos a saber.
A
mí, la verdad, lo único que me interesa es darle a mi hija una vida de calidad,
que vaya a un buen colegio, que tenga sus amigos, que pueda hacer el viaje de
sexto grado el año que viene, que tenga buena salud y crezca sana. Y que sepa
que, si bien estamos separados con la mamá, siempre la vamos a querer, no
importa lo que pase.
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