Cuadro costumbrista.
Alias: “El romántico posmoderno”.
“Seducime
con lo mejor que tengas”, parecían decir los ojos de esa chica que calzaba un
tatuaje indochino. Y el chabón, (contexto zaguán de lunfardo) que se había
ensalivado las cejas hacia una floritura en el aire para perderlo todo y para
siempre.
Aquella
noche volvería solo a su casa. No, no volvería a su casa.
Reconstrucción:
“¿Quién embarró el tapete?”.
El chabón
incorporaba etanol a su organismo y fumaba Chesterfields. Miraba con ojos de guerra. If you know what I
mean. Con ojos de guerra y regalo navideño desenvuelto en la mañana.
Alguien ponía
un tema de Lionel Hampton en la rocola. Y una granjera que se llamó Daisy, gran
parte de su vida, deslizaba su mano por sobre el muslo del “bisnesman”. Y el
chabón tarantaleaba los dedos sobre la mesa del rincón.
Una
camarera se acercaba al chabón y le tiraba la lista de precios:
Cerveza:
tanto.
Vino tinto:
tanto.
Vino
blanco: tanto.
Whisky:
tanto.
Ginebra:
tanto.
Ron: tanto.
Sexo oral:
tanto.
En el
retrete clausurado del baño había un tipo que se daba un viaje de euforia.
Empezaba a
sonar un tema de Wes Montgomery: “Gone
with the wind”.
Corte:
Daisy salía con el empresario. Rumbo desconocido.
Entonces:
llegaba la mina. La única que miró al sol y a la muerte directo a los ojos.
BANG: Ápercat
para el chabón.
El tipo se
queda mirando con ojos de guerra y regalo navideño desenvuelto en la mañana.
La mina
tiene ojos de Medusa.
El tipo se
acerca. La invita un trago, “Si me permite”.
“Seducime
con lo mejor que tengas”, parecían decir los ojos de esa chica que calzaba un
tatuaje indochino.
Corte:
encontraban a un tipo muerto en el retrete clausurado.
“¿Cuál es
el nombre de la belleza?”.
“Rebuscado.
Pero buen intento. Frida”.
Tensión:
iniciado un tema del negro “aguas barrosas” entraba al tugurio Norman, el
cuasinovio de Frida. Que era el mariscal de campo y el más ponedor de la Beta
Gama Tau.
Corte: yo
buscaba respuestas oraculares en la espuma del porrón.
Norman lo
encara al chabón que estaba flirteando con Frida.
Lo agarra
del cuello y lo marionetiza.
Le surte la
promoción de verano de las trompadas.
Frida se
caga de risa mientras camina hacia la puerta para irse de por vida de ese
lugar.
El tipo
queda convulsionando sobre un charco de sangre y meo. Con espasmos de corvina
recién pescada.
Conclusión:
las chicas sólo quieren divertirse.
Corte: la
camarera se acercaba a mi mesa.
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