jueves, 26 de diciembre de 2013

Cuadro costumbrista.

            Alias: “El romántico posmoderno”.
            “Seducime con lo mejor que tengas”, parecían decir los ojos de esa chica que calzaba un tatuaje indochino. Y el chabón, (contexto zaguán de lunfardo) que se había ensalivado las cejas hacia una floritura en el aire para perderlo todo y para siempre.
            Aquella noche volvería solo a su casa. No, no volvería a su casa.
            Reconstrucción: “¿Quién embarró el tapete?”.
            El chabón incorporaba etanol a su organismo y fumaba Chesterfields. Miraba con ojos de guerra. If you know what I mean. Con ojos de guerra y regalo navideño desenvuelto en la mañana.
            Alguien ponía un tema de Lionel Hampton en la rocola. Y una granjera que se llamó Daisy, gran parte de su vida, deslizaba su mano por sobre el muslo del “bisnesman”. Y el chabón tarantaleaba los dedos sobre la mesa del rincón.
            Una camarera se acercaba al chabón y le tiraba la lista de precios:
            Cerveza: tanto.
            Vino tinto: tanto.
            Vino blanco: tanto.
            Whisky: tanto.
            Ginebra: tanto.
            Ron: tanto.
            Sexo oral: tanto.
            En el retrete clausurado del baño había un tipo que se daba un viaje de euforia.
            Empezaba a sonar un tema de Wes Montgomery: “Gone  with the wind”.
            Corte: Daisy salía con el empresario. Rumbo desconocido.
            Entonces: llegaba la mina. La única que miró al sol y a la muerte directo a los ojos.
            BANG: Ápercat para el chabón.
            El tipo se queda mirando con ojos de guerra y regalo navideño desenvuelto en la mañana.
            La mina tiene ojos de Medusa.
            El tipo se acerca. La invita un trago, “Si me permite”.
            “Seducime con lo mejor que tengas”, parecían decir los ojos de esa chica que calzaba un tatuaje indochino.
            Corte: encontraban a un tipo muerto en el retrete clausurado.
            “¿Cuál es el nombre de la belleza?”.
            “Rebuscado. Pero buen intento. Frida”.
            Tensión: iniciado un tema del negro “aguas barrosas” entraba al tugurio Norman, el cuasinovio de Frida. Que era el mariscal de campo y el más ponedor de la Beta Gama Tau.
            Corte: yo buscaba respuestas oraculares en la espuma del porrón.
            Norman lo encara al chabón que estaba flirteando con Frida.
            Lo agarra del cuello y lo marionetiza.
            Le surte la promoción de verano de las trompadas.
            Frida se caga de risa mientras camina hacia la puerta para irse de por vida de ese lugar.
            El tipo queda convulsionando sobre un charco de sangre y meo. Con espasmos de corvina recién pescada.
            Conclusión: las chicas sólo quieren divertirse.
            Corte: la camarera se acercaba a mi mesa.


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