miércoles, 3 de junio de 2015

Marcus Freeman, negro resentido

En el restaurante de Ray sonaba Maple Leaf Rag de Scott Joplin cuando llegué. Tenía una mesa reservada para cuatro, tenía que esperar a Gail, a su novio Max, y al hermano mellizo de este, Holden. Los cuatro habíamos terminado la escuela y queríamos organizar nuestras vacaciones de verano.
Ray, un hombre que ya había pasado los cincuenta años, me conocía desde que yo era un niño y no dudo en acercarme un refresco, cortesía de la casa mientras esperaba. Cuando terminó el tema de Joplin comenzó Dizzy Fingers de Zez Confrey. Miré mi reloj, mis amigos no tardarían en llegar. El restaurante estaba repleto en esa época del año, claro, repleto de gente negra, ustedes saben. Negros como el carbón. Negros como nosotros. Seguido de Confrey empezó Keepin' Up With Jonesy de Clifford Brown, y a mitad de canción llegaron mis apreciados amigos.

Gail estaba hermosa con su vestido verde, se lo había comprado su madre para el bautismo de su prima. Max siempre fue más fuerte que Holden, éste era el inteligente. Pero también era más tímido y reservado que Max.

Llamé a Ray y le pedí pizzas y unos refrescos teníamos que hablar de muchas cosas con los chicos. Gail fue la primera que abordó el tema de las vacaciones, justo en el momento en que empezaba a hablar, comenzó el tema Minority de Gigi Gryce.

-Conozco un lugar, aquí en Goergia, en LaGrange, hay unas cabañas, papá solía llevarnos con mi hermano.

El hermano de Gail había muerto precisamente en LaGrange, desde ese día nunca más volvieron allí. Se llamaba Thomas.

-Estas pizzas nunca dejan de gustarme.- Dijo Max, que se metía una porción entera en esa boca enorme que tenía.

 Holden, con la timidez que aún hoy lo suele caracterizar, lo miraba como implorándole que comiera con más educación. Mientras tanto, Gail y yo seguíamos hablando de LaGrange. Tal como lo describía ella, el lugar parecía interesante. Y en ese momento comenzaba a sonar Stars Fell On Alabama de Cannoball Adderley.

El saxofón de Adderley, el piano Wynton Kelly, el bajo de Paul Chambers y la batería de Jimmy Cobb, llevaron a Gail y Max al mundo de los besos. En broma le hice una cara de asco a Holden que me devolvió una sonrisa tímida. Esas situaciones lo ponían incómodo. Ahora se debe andar besuqueando con su esposa Lorraine.

De pronto, los besos y la música se vieron interrumpidos por dos ruidos secos como dos disparos de negro resentido.

Y, de hecho, los disparos salieron del arma de un negro resentido.

Marcus Freeman había sido un pretendiente de Gail durante toda la secundaria, pero ella había elegido a Max. Durante todos aquellos años Freeman había guardado un profundo rencor hacia Max. Aquella tarde, en el restaurante de Ray, le puso fin a su odio, y a la causa de su odio. Les disparó a ambos en la cabeza.

Le dieron la pena de muerte.

Holden y yo dejamos de vernos por diez años. Cuando me lo encontré, en Albany, ya estaba casado con Lorraine y esperaban a su primer hijo, le puso Maxwell.

 


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