Ser escritor, dice Derrida,
es retirarse de la escritura, retirarse de la palabra. Emanciparla y
desampararla, que marche sola.
Ahí también está la cuestión
paternalista. El padre que deja ir a sus hijos para que deriven y hagan su
mundo.
Recordemos que ser escritor
también es morir y la muerte ha formado varios escritores.
Cuando desaparece la
escritura, nace la escritura. Aniquilarse en el acto de escribir, perder la
batalla.
Entonces nacerá una
escritura que va a exponer la debilidad, lo que, para bien o para mal, se llama
“lo humano”. La escritura se volverá necesaria.
Estoy sentado ante una mesa
que tiene fotos; hay un con personas disfrazadas. Son todas versiones zombie de
otra cosa: monja zombie, granjero zombie, nativa zombie… ¿Cultura zombie? Digamos
que sí y digamos, entonces: cultura zombie que fagocita identidades. La
metáfora del zombie que come cerebros es muy buena. Una cultura muerta pero que
busca afirmarse, vivir, buscando nutrientes en ideas que le sirvan de núcleo
duro. Nuevo paradigma.
La consciencia de esta
anomalía será suministrada por el propio nuevo paradigma.
No seré yo quien use la
palabra “zombificación” porque guardo un mínimo de respeto a la semiología.
Hablando de semiología: la
madre de un amigo guardaba el azúcar en un tarro rotulado: “Azúcar”; yerba,
“Yerba”; arroz, “Arroz”. Era una patovica del signo inmutable.
Con el paradigma zombie va a
pasar, en realidad, que va a seguir comiendo otras ideas entonces va a ser mutante, metamórfico. Entonces, para
que muera, será necesario dejar de pensar. ¿Se puede?
“Los bárbaros llegan a todas
partes. Y esto es algo que nos confunde un poco, porque no podemos aprehender
la unidad del asunto, una imagen coherente de la invasión en su globalidad”
dicg Alessandro Baricco en “Los bárbaros: Ensayo sobre la mutación”.
Así será con el paradigma
zombie.
¿Qué escritura podría nacer
con el paradigma zombie? ¿Nacerá una nueva lengua que desencadene nuevos
acontecimientos?
Cuando triunfe el paradigma
zombie, los bárbaros seremos nosotros. Pero no seremos aniquilados, los
zombies, que necesitan comernos, van a recurrir al aufheben hegeliano.
Un tipo le dice a la novia: “Sos
linda como ser amigo de un asesino que te deja trascenderlo”.
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