Hace poco fui a un taller literario de
esos donde un tipo que no sabe escribir enseña a escribir y encima
cobra... Fui a ver qué onda nomás. Pero había gente interesante,
todos más grandes.
Pero la más interesante era Estela,
una señora de 53 años que trabaja de doblajista pornográfica. La
tipa no es actriz porno, no se confundan, es la encargada de darle
voz a las escenas y hacer el ruido de garganta profunda que hacen las
chicas. Le pedí que me mostrara pero me dijo que tenía que calentar
la garganta y en ese momento no daba pero me dijo un par de frases en
castellano y en inglés porque trabaja para productoras naciones e
internacionales: “Dámela en la carita”, cosas así... Y la tipa
puso voz de pendeja de 22... Le sale muy bien.
Si ustedes la ven a Estela ni se les
ocurre que trabaja de eso. Podría ser la madre de muchos de ustedes
y tiene más pinta de profesora de Geografía que otra cosa.
Le pregunté si su marido entendía su
trabajo y me dijo que empezó con esto después de divorciarse hace
quince años. Me contó que conoció el mundo de la pornografía
cuando, una noche, vio que en lugar de “Atracción fatal” le
dieron un VHS de una película porno. Y ella, que estaba sola, vio la
película... Y ahí empezó todo. Le pregunté si tenía hijos y me
dijo que sí... Pero, para sus hijos, ella simplemente atiende una
mercería. No le gustaría que los hijos se clavasen una paja
escuchando a su madre decir: “La quiero en la boca” y la
entiendo... Nadie quisiera escuchar a la madre diciendo eso.
En fin... También hablé con otra
gente. Pero al taller no volví más ni pienso volver.
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