viernes, 3 de abril de 2020

Estela


Hace poco fui a un taller literario de esos donde un tipo que no sabe escribir enseña a escribir y encima cobra... Fui a ver qué onda nomás. Pero había gente interesante, todos más grandes.
Pero la más interesante era Estela, una señora de 53 años que trabaja de doblajista pornográfica. La tipa no es actriz porno, no se confundan, es la encargada de darle voz a las escenas y hacer el ruido de garganta profunda que hacen las chicas. Le pedí que me mostrara pero me dijo que tenía que calentar la garganta y en ese momento no daba pero me dijo un par de frases en castellano y en inglés porque trabaja para productoras naciones e internacionales: “Dámela en la carita”, cosas así... Y la tipa puso voz de pendeja de 22... Le sale muy bien.
Si ustedes la ven a Estela ni se les ocurre que trabaja de eso. Podría ser la madre de muchos de ustedes y tiene más pinta de profesora de Geografía que otra cosa.
Le pregunté si su marido entendía su trabajo y me dijo que empezó con esto después de divorciarse hace quince años. Me contó que conoció el mundo de la pornografía cuando, una noche, vio que en lugar de “Atracción fatal” le dieron un VHS de una película porno. Y ella, que estaba sola, vio la película... Y ahí empezó todo. Le pregunté si tenía hijos y me dijo que sí... Pero, para sus hijos, ella simplemente atiende una mercería. No le gustaría que los hijos se clavasen una paja escuchando a su madre decir: “La quiero en la boca” y la entiendo... Nadie quisiera escuchar a la madre diciendo eso.
En fin... También hablé con otra gente. Pero al taller no volví más ni pienso volver.

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