domingo, 12 de abril de 2020

Pendejos depresivos

Estoy escuchando el nuevo de Thievery Corporation con auriculares y tomo yogur(t) de vainilla; creo que estoy bien. En alguna ciudad europea, lo que yo estoy haciendo ahora, se llama “ser cool”. Estoy seguro de eso.
Estoy muy en plan: “Ay, escucho esta musiquita de putos que es mejor que ese rock cuadrado y héteronormativo que escuchan los otros tipos”. Pero, como siempre digo, los putos hacen una música re copada y mucho más evolucionada.
Como sea. Fue un chiste todo eso...
Hoy es domingo y ya se dijo todo lo que se podía decir sobre el domingo... Hasta en eso es una verga. Ni siquiera sirve como tema de conversación. Ya lo agotamos. Y eso va para los poetas que están arrancando: no escriban nada sobre los domingos, nada de otoño, hojas muertas, nada... A los pendejitos que están tirando sus primeros versos: inventen sus propias depresiones. Sobre hojas muertas ya escribió Prévert.
Igual, creo que los pendejitos de ahora deben tener nuevas depresiones, no soy quién para desestimar... ¿Qué los deprime? Me siento Gastón Pauls ahora. Quiero salir a investigar y hacer un informe. Y que me paguen y gastarme todo en merca, claro.
El informe: “Pendejos deprimidos: ¿qué concha les pasa?” todo empieza en blanco y negro, la ciudad, algún time lapse y yo empiezo hablando en off: “La ciudad es una selva de cemento; cientos y cientos de personajes deambulan al acecho de algo, un sueño, un objetivo, una ilusión. Algunos cargan con miedos, otros cargan con frustraciones...” y sigue con palabras por el estilo.
Y en una parte del informe entrevisto a un pibito de dieciocho que se llama, ponele, Aukán, porque desde hace un par de años a los padres se les empezó cruzó la idea de cagarles la vida a los hijos poniéndoles nombres de mierda.
Resulta que Aukán está deprimido y nos terminamos enterando de algo re turbio y pensar que al principio pensábamos que era porque se le había roto el Iphone o alguna gilada por el estilo...
En una parte del informe Aukán llora y uno de los camarógrafos medio que se ríe y yo lo miro como diciendo: “Pará, loco, el pibe acaba de contar algo pesado”.
Como sea...
Sigo escuchando el nuevo de los TC y tal vez meta pausa para hacerme algún té o para fumar un pucho armado... Desde que fumo puchos armados creo que pertenezco una tribu urbana. ¿Soy yo o los que fumamos puchos armados somos mejores que el resto? Ojo... Hay algo ahí.
Me dicen que soy yo nomás. En fin.

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