jueves, 5 de agosto de 2021

Cacaspray

 

Ayer te mandó un mensaje tu jefe (que te llama por tu nombre) y te dijo “Santiago,” (o como te llames) “el jueves volvés a la oficina”. Es un trago agridulce porque, por un lado, ya no vas a tener que bancarte a tu esposa que te habla todo el tiempo de las crisis maritales de su hermana y de cómo Marcela, su ex compañera de Diseño de Interiores, se fue a vivir a España y se casó con un empresario. Además está tu hija adolescente a quien ya sabés que le das asco porque hacés ruido para comer. Pero también está el tema de que en la oficina sos el chiste de tus compañeros de trabajo porque una vez te escucharon tirarte un pedo muy fuerte en el baño y, desde ese día, cada vez que te veían decían cosas como: “Es al pedo, no tiene sentido”. “Ayer me quedé varado en un embotellamiento y tuve que venir a los pedos”. “Yo no voy ni en pedo a la convención”.
Tenemos la solución para vos: CACASPRAY. Un spray con aroma a caca. Vas a llegar a tu oficina con total normalidad, con la humildad que te caracteriza. Flores, de Informática va a imitar el sonido de una flatulencia con la boca, ese es su latiguillo. Pero ya no te importa nada. Victoria de Logística hace como que habla por teléfono y dice: “Espedo que estés bien”. Ya no te importa  nada.
Vas a sacar tu CACASPRAY y los vas a rociar a todos. Y todos van a oler a caca. Te van a insultar. Horacio, de Atención al Cliente, te va a decir: “Esto no se va a quedar así” mientras va caminando hacia la oficina del jefe pero a vos no te importa nada.
Horacio entrará a la oficina del jefe y dejará la puerta abierta para que todos escuchen y sean testigos pero el jefe le dice: “Pero ustedes también se burlaron siempre de Santiago y él se la banco callado. Y no te acerques tanto porque tenés un olor de mierda”. Y Horacio, resignado va a volver a su cubículo.
Desde su silla, el jefe te va a mirar y va a asentir con la cabeza y vos vas a entender el mensaje: “Por favor, que sea la última vez pero lo otro queda entre nosotros” y vos también vas a asentir  con la cabeza y vas a borrar una grabación en la que tu jefe te dijo que fantaseaba con vestirse de mujer y que su esposa le hiciera pis en la boca.
Desde ese día nadie más va a burlarse de vos pero siempre vas a tener tu CACASPRAY en tu mochila.
Hasta que un día va a llegar un pasante, Nahuel al que le van a hacer una broma trillada y tonta: pegarle un cartel en la espalda. Vos le vas a sacar el cartel sin que lo sepa y vas a sacar tu CACASPRAY y los vas a rociar a todos pero esta vez nadie va a acusarte de nada.
Aprendieron la lección. Nunca más van a molestar a nadie. Ahora te respetan. Valoran tu trabajo y hasta te piden asesoramiento porque sos el que más antigüedad tiene. Pasados tres meses te ascienden y tenés oficina para vos solo.
Entonces vas a comprarte otros aerosoles: CACASPRAY Brócoli, CACASPRAY Huevo, CACASPRAY Infección intestinal. Y vas a escribirle a la página cacaspray.com/contacto/mensajes “Querida gente de CACASPRAY, ustedes me cambiaron la vida. Antes nadie me respetaba. Todos se burlaban de mí. Gracias a ustedes conseguí un ascenso en mi trabajo y ahora gano un sueldo con el que puedo tener una vida más digna. Motivado por mi ascenso, comencé a ir al gimnasio para volver al estado que tenía a los 35. Creo que así podré recuperar el respeto de mi esposa y, tal vez, el de mi hija. A ellas no puedo echarles CACASPRAY. ¿O sí? Me gustaría que me dieran algún consejo al respecto. Tal vez podría rociarlas con CACASPRAY para que dejen de tener aires de superioridad y narcisismo. Mi esposa porque se piensa que poniendo dos cortinas color pastel ya tiene una visión profunda del mundo y la pseudo intelectual de mi hija que se cree tan sofisticada por encerrarse en su habitación a mirar videos de curiosidades en YouTube. Si pudiera rociarla con CACASPRAY sería provechoso para mí porque ya no tendría que ir más al gimnasio. La verdad es que ya no puedo más. No es para mí. Por favor, necesito una respuesta”.

 

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