sábado, 25 de julio de 2026

Crianza

 

Me gusta que Lorenzo y Oriana, unos amigos que conocí en el club, al hijo que tiene cinco años, no le dejen usar ningún tipo de dispositivo con pantallas sin su presencia y solo consume contenido educativo. Me parece digno de atención este proceso de crianza.

Sin embargo, no sé, creo que tiene sus matices porque el otro día, sin ir más lejos, fui a visitarlos un rato y el chico andaba ahí jugando en el piso con un transportador,  un hilo de esos de algodón, una tuerca y una cinta de pegar. Entonces, me puse a ver qué es lo que estaba haciendo el gurí y este agarro y le ató una punta del hilo a la tuerca (yo, sinceramente, acá pensé que iba a empezar a revolear la tuerca y que alguno la iba a ligar), después centró el hilo con le tuerca en el centro del transportador y y yo pensé que estaba el niño imaginando que era un cartógrafo o algo por el estilo, y al hilo lo pego al transportador con la cinta que era de esas transparentes y empezó a mover el transportador y anotó unos números.

Hasta acá, yo estaba convencido de que el niño estaba jugando con su imaginación. Lorenzo me estaba contando que en estos días iban a viajar a Valle de Punilla para pasar unos días mientras que Oriana cortaba una pastafrola que hizo. Y yo le pregunté al chico si estaba jugando a ser un explorador y me dijo: «No, nada que ver. Esto es un altímetro casero que hice para medir la altura de las expectativas que mis padres depositan en mí para poder calcular cuál será la distancia que recorran sus frustraciones antes de que se desplomen las ideas que albergan sobre mi futuro».

Yo me quedé que me pinchaban y no sangraba y Lorenzo le dijo: «Noah, dejá de decir pavadas y andá a jugar a otra parte». El nene se fue con su altímetro casero a su cuarto y yo me agarré una porción de pastafrola que estaba muy rica.

Bueno, pero este ejemplo que yo les cuento es para decir que, al fin y al cabo, la crianza de niños no tiene un manual. Y con todo que Oriana y el marido son unas personas de lo más atentas y al chico le dan todo. Tiene obra social, lo mandan al club, a Inglés, todo. Y el niño se expresa bien porque los padres promueven eso: que hable.

Me quieren presentar a una amiga de ellos, pero yo, en este momento de mi vida, no estoy pensando en relaciones amorosas o sexuales.

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