domingo, 19 de julio de 2026

Extraña pieza para piano

 Qué susto me llevé la otra madrugada. Entré a mi casa a eso de las tres que volví de trabajar y justo el gato saltó sobre el piano que había quedado con la tapa levantada.


El susto fue en el preciso momento en el que el michi compuso... algo que, en ese momento, no pude describir. Algo con notas sostenidas, blancas, según pude escuchar. Tensión. Claro, era el andar pausado de un gato que sabe andar tranquilo en la inminencia del peligro.

Tremendo julepe me pegué. ¿Cómo era posible que la tapa quedase levantada? Bueno. Ahí es que la fui a bajar, no sin antes tomar al gato con una mano y dejarlo en el suelo, y luego fui a al dormitorio donde estaba mi esposa con un muchacho.

-¿Ustedes estuvieron tocando el piano?
-Estuvimos. -Me contestó, pragmática y relevante, mi esposa.- Horacio me tocó Bill Evans.
-Te tocó más que Bill Evans. Horacio, un gusto conocerte. No se olviden de bajar la tapa la próxima vez.
-Te hacés mala sangre por eso, Darío.
-Por algo está la tapa, Alba. Además, imaginate que yo no baje la tapa del inodoro.
-Qué exagerado.
-Lo estamos poniendo incómodo a Horacio. Y yo, la verdad es que tengo sueño y me gustaría dormir en mi cama. ¿Podés cambiar las sábanas y ustedes se pasan al cuarto de invitados?
-¿Por qué no vas vos que es más rápido?
-Alba, no me hagas un drama de esto. Volví cansado de trabajar y quiero dormir en mi cama con colchón ergonómico.
-Mirá quién habla de ser dramático.
-Bueno. Es verdad. Una noche que duerma en la otra cama no me va a matar.
-Y no.
-Yo mejor me voy. -Dijo Horacio, todavía desnudo bajo las sábanas.- No quiero ser un estorbo.
-Ay, Horacio. ¿Qué decís? Por favor. ¿Comiste? Bueno, además de lo evidente. ¿Le hiciste de cenar, Alba? No me hagas pasar vergüenza te pido.
-Darío... ¿Qué decís?
-Bueno. Yo los dejo tranquilos, pero mañana, dale, cambiá las sábanas. Esa gauchada te pido.
-Está bien.
-No me despierten hasta el mediodía. Horacio, de nuevo, un gusto.

Y me fui al otro cuarto. Y en la cama pensé que el gato se mandó una que parecía una mezcla de «Petrushka» de Stravinsky con algo de Bartók. Interesante. ¿O Messiaen tal vez?

Al otro día, ya me había olvidado de la música.

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