Ayer, en La Felicidad, comí una milanesa con huevo frito y me bajé una Sprite. Y Angélica me contó que se compró una máquina de coser así que, cuando tenga que hacer arreglar algo...
Qué cosa rica esa milanesa. Me tocó una grande. Y Los Fronterizos cantaban: «Recuerda cuando en el cielo de pronto se ve que nace y muere un relámpago...». Obviamente que Ángelica eligió ese tema.
Y escuché que dos chicas estaban hablando y me llegaron algunas partes de esa charla. Algo de «... y así lo conceptualiza tu padre que necesita la seguridad de un mundo fácil de explicar».
Por supuesto que me enganchó ese comentario, pero, lamentablemente, las chicas cambiaron de tema y se pusieron a hablar de una Romina que está por cumplir años... El tema del regalo.
Esa palabra: «conceptualizar». Traté, después en mi departamento, de no ser tan pajero de imaginarme a la chica que hizo ese comentario como la típica mina intelectual pintada al óleo con disparos de semen: copa de vino, libro, camisa y tanga.
«Tan pajero». La imaginé de remera de entre casa y un short de River. No sé por qué se me hizo que era de River. Ahora creo que soy un estúpido por haber conceptualizado de una manera tan reducida a una persona que no conozco para nada.
Sin embargo, y es acá que busco redimirme, a mí me puede dar paja barrer debajo de mi cama y lavar platos, pero la idea de que el mundo se pueda explicar en dos patadas me resulta asquerosa.
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