lunes, 25 de mayo de 2026

Divertirse en el trabajo

 Ayer, estaba esperando un colectivo en una garita que, por suerte, tenía el techo sano porque estaba lloviendo y se sumaron dos chicas que me preguntaron si la L (ahora las líneas de colectivo son letras, pero el servicio sigue siendo una cagada: idem per idem) ya había pasado y les dije que no.


Después, entre ellas:


-Además, boluda, es un bodrio trabajar con esa mina.

-¿Te imaginás lo insoportable que debe ser en la casa?

-Yo, para el día del retiro de meditación ese que van a hacer, voy a hacerme truchar un certificado médico.

-Ay, amiga, te vas a meter en un quilombo. 

-Una quiere trabajar tranquila, que haya momentos de diversión en el trabajo...


Y ahí yo me puse los auriculares para retomar mi disco de Morcheeba porque soy muy copado y porque la charla de las chicas me dejó de importar. Así que, lluvia urbana con Morcheeba me pareció una buena combinación.


Sin embargo, me quedé pensando en eso de divertirse en el trabajo y me imaginé que las chicas trabajaban en una oficina o algo así. Una cuestión administrativa en la que, lamentablemente, tenían que coexistir con una compañera de trabajo insoportable.


Al menos, reconocieron la posibilidad de divertirse en el laburo. Seguramente, ya han pasado por esa experiencia. Es algo que les resulta asible en el pensamiento porque ya fue practicado.


Pero yo estaba escuchando Morcheeba y me imaginé la situación de dos forenses con una nena de trece años en la mesa:


-Se le realizó dosaje de β-hCG e histología; se confirmó saco gestacional y presencia de vellocidades coriónicas.

-Anotado. Che, después mirá el reel de Guille Aquino que te mandé. Es un cago de risa.

-Es un capo ese loco. Después lo miro.


Y no. Hay trabajos en los que no es posible la diversión. No da.


Llegó el colectivo y nos subimos. Yo las dejé pasar a las chicas, pero no por ser caballero, tampoco para mirarles el culo. No me gusta tener gente detrás en espacios reducidos.


Me senté al lado de un viejo que tenía una boina y, también, una Biblia en la mano. Pensé: «Este viejo debe ser un mala onda como yo y me cae bien aunque, con toda seguridad es un apologista de la última dictadura, pero la otra opción es esa mina otaku que, posiblemente, sea una persona neurodivergente a quien mi proximidad va a alterar».


Por eso me senté con el viejo de boina y le dije: «Vos sabés que un pasaje de la Biblia que me gusta mucho es Mateo 21:31 en el que Jesús dice que las prostitutas van a ser las primeras en entrar al Cielo».


Y el viejo se persignó porque pensó que yo estaba blasfemando y no sé qué me dijo porque yo estaba con Morcheeba al palo y nunca estuvo en mis planes que me importara lo que tuviera para decirme.


Qué bueno, ¿no? Tuve que hacer media cuadra bajo la lluvia cuando bajé, pero eso fue lo de menos.



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