martes, 3 de septiembre de 2019

Lámparas


Busqué la marca y modelo de mi lámpara de escritorio (ya voy a volver sobre este tema) en Google y me apareció una publicación de Mercado Libre; uno la vende a trescientos cincuenta pesos, en color verde. La mía es azul.
Connota mucho decir que uno tiene escritorio y que, además, tiene una lámpara. ¿Vieron? Hay algo que indica... Minuciosidad. Algo laborioso... Alguna boludez por el estilo.
Mi lámpara es china. Azul y china.
No creo que el tipo de lámpara que tenga la gente en la casa amerite un programa de televisión y es por eso, justamente, que me parece una idea genial. “Lámparas”. Obvio: con personalidades destacadas. Primer programa, bien arriba: Sergio Lapegüe y hacemos el chiste ese de que prende y apaga... En otro programa metemos a... No sé, Enzo Gorniak, el ex jugador de Douglas Haig, y todo por el estilo.
No sé cómo explicar el porqué de la depresión que me causa el olor a vereda mojada... Sí, las que baldean veredas son, generalmente, viejas y las viejas están intrínsecamente relacionadas con la depresión pero...
No todas las viejas. Recuerdo que una mañana yo volvía de una fiesta, con mucha sed, y una señora me convidó agua de su manguera. Esa vieja tenía vitalidad. (Qué palabra horrible: “vitalidad”).
Otro programa podría ser: “De baldes y veredas” y entrevisto a distintas viejas... Que me cuenten su vida y todo por el estilo...
No creo que haya viejas famosas que baldeen la vereda... Quiero decir, pensemos en la vieja más famosa del país, Mirtha Legrand, ¿se la imaginan barriendo la vereda con una escoba de palma a las siete de la mañana?
Me convence más el programa de las lámparas. Lo puedo hacer para YouTube. Necesito que alguien ponga plata en esto.
“Lámparas, encendemos una luz en la intimidad de nuestros grandes”. (Es tentativo, después se van acomodando las ideas).
Yo voy pensando en varios detalles, planos... Enfoques. Todo eso.
No tiene nada que ver pero recién mi perro estuvo lamiendo un pedazo de papel film que, seguramente, tenía impregnado el aroma de un sándwich de salame y queso.
En esta casa vivimos al límite y no nos importa nada.

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