Busqué la marca y modelo de mi lámpara
de escritorio (ya voy a volver sobre este tema) en Google y me
apareció una publicación de Mercado Libre; uno la vende a
trescientos cincuenta pesos, en color verde. La mía es azul.
Connota mucho decir que uno tiene
escritorio y que, además, tiene una lámpara. ¿Vieron? Hay algo que
indica... Minuciosidad. Algo laborioso... Alguna boludez por el
estilo.
Mi lámpara es china. Azul y china.
No creo que el tipo de lámpara que
tenga la gente en la casa amerite un programa de televisión y es por
eso, justamente, que me parece una idea genial. “Lámparas”.
Obvio: con personalidades destacadas. Primer programa, bien arriba:
Sergio Lapegüe y hacemos el chiste ese de que prende y apaga... En
otro programa metemos a... No sé, Enzo Gorniak, el ex jugador de
Douglas Haig, y todo por el estilo.
No sé cómo explicar el porqué de la
depresión que me causa el olor a vereda mojada... Sí, las que
baldean veredas son, generalmente, viejas y las viejas están
intrínsecamente relacionadas con la depresión pero...
No todas las viejas. Recuerdo que una
mañana yo volvía de una fiesta, con mucha sed, y una señora me
convidó agua de su manguera. Esa vieja tenía vitalidad. (Qué
palabra horrible: “vitalidad”).
Otro programa podría ser: “De baldes
y veredas” y entrevisto a distintas viejas... Que me cuenten su
vida y todo por el estilo...
No creo que haya viejas famosas que
baldeen la vereda... Quiero decir, pensemos en la vieja más famosa
del país, Mirtha Legrand, ¿se la imaginan barriendo la vereda con
una escoba de palma a las siete de la mañana?
Me convence más el programa de las
lámparas. Lo puedo hacer para YouTube. Necesito que alguien ponga
plata en esto.
“Lámparas, encendemos una luz en la
intimidad de nuestros grandes”. (Es tentativo, después se van
acomodando las ideas).
Yo voy pensando en varios detalles,
planos... Enfoques. Todo eso.
No tiene nada que ver pero recién mi
perro estuvo lamiendo un pedazo de papel film que, seguramente, tenía
impregnado el aroma de un sándwich de salame y queso.
En esta casa vivimos al límite y no
nos importa nada.
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