Me gusta una chica que trabaja en una de estas tiendas donde venden menjunjes de plantas y toda esa macana que es muy traído de los pelos aunque hay que admitir que la medicina sintetizada que me gusta viene de la naturaleza...
Bueno. La mina trabaja ahí y no la voy a abordar con mis opiniones aunque quizás, ella opine como yo y solo trabaja ahí para hacer guita. Después de todo, muchos narcotraficantes no consumen lo que venden.
Además, esta chica (Milagros se llama) no parece ser la típica mina de esa onda naturista como otra que conocí hace unos años y resultó ser bastante pelotuda y arrogante... De ese tipo de gente que siempre quiere moralizar a los demás. Parecía anoréxica porque hacía danza y tocaba el washboard… Hablaba con una voz muy suave y tranquila era todo paz esa mina. Pero era insufrible. Aimée se llamaba.
En cambio, la mina de la tienda esta (supongo que sería una herboristería porque no es un vivero), por lo poco que la conozco, parece estar curtida con otro tipo de madera.
No me gusta hacerme ideas en el aire así que no voy a hacer inferencias más allá de mis primeras impresiones y solo puedo decir que es muy linda y simpática...
Por supuesto que me puedo llevar una sorpresa porque Milagros, tranquilamente podría ser una mina a la que le gusta torturar a sus amantes ocasionales mientas suena Agoraphobic Nosebleed...
Nunca dije que la sorpresa sería mala. De todas maneras, no estoy afirmando nada. Tan solo estoy poniendo un ejemplo... Pero si ese fuera el caso (no lo creo) y, por una de esas cuestiones de la vida, yo llegase a ser su amante ocasional, supongo que trataría de defenderme para que no me torturase.
Pero Milagros trabaja en una herboristería y alguna idea de plantas debe tener. Entonces, tendría la precaución de drogarme primero con un té de estramonio al que yo, inocente, endulcé a mi gusto. Y, por supuesto, ella sabría cuánto de la planta machacar para que yo mismo no termine siendo una planta porque, de ser así, no tendría sentido torturarme.
Y una vez inconsciente, ella dispondría de mí, esperaría que yo despertase y comenzaría la diversión... Al menos para ella... Salvo que el estramonio todavía presente en mi sistema nervioso me hiciera sentir placer... con Agoraphobic Nosebleed a todo volumen.
Y entonces, ella me diría: «Voy a ser muy ruda, pero primero te voy a aclarar la mente».
Pero esto es toda una suposición. No la conozco a Milagros en la intimidad. Me gustaría decirle que fuéramos a tomar un helado una de estas tardes. Algo tranquilo. Sin compromisos. Para conocernos.
O la puedo invitar a lo de Gerardo que tiene una sala de juegos y hay autos chocadores. Creo que podría ser divertido. Un poco infantil, seguro, pero me parece que no es mala idea que la primera salida con Milagros sea un recuerdo lindo para ambos.
Tengo mis temores, por supuesto. El rechazo... Pero creo que me la voy a jugar en estos días. Y en una de esas...
Quién sabe. Tal vez, si termino siendo el novio de Milagros y no un amante ocasional (siguiendo con el supuesto previamente desarrollado), no me torture...
Pero, claro, ella tendría la necesidad de torturar amantes ocasionales y ahí estaríamos en un conflicto porque, seguramente, yo no quisiera que tuviera amantes. Entonces trataría de hacerle entender que estaría de acuerdo con las torturas, pero no con lo anterior y supongo que podríamos concertar en eso.
Y, entonces, las torturas de Milagros serían una parte importante de nuestra cotidianidad y ella, por ejemplo, un viernes a la noche, mientras miramos una serie, me diría: «Gordo, mañana es el cumple de Ori. Nos juntamos en su casa. Y haceme acordar que me traiga un poco de celidonia. Hoy vi una golondrina».
Pero primero le tengo que hablar.
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