Le dije que es verdad y que mis defectos no están preparados para el futuro, pero ella me dijo que también tengo virtudes con las que afrontar el futuro. De todas formas...
Le dije que soy un cubo con algunas caras irregulares. «¿Es posible que sean todas?» ¿Cómo podría yo...? Ser inestable acá, ser inestable allá... Qué fácil podría ser que el dolor me destruyera.Me dijo que me dejaba la última porción de pizza. Yo le serví cerveza y también me di cuenta de que nada iba a ser como antes...
Me imaginé, en ese momento, cuando ella estaba más linda que nunca, que, después de todo, un meteorito en un cubo de cristal no es más que una roca y su pasado de gloria y esplendor ya no importa.
Y ella, en ese momento, estaba siendo el único sosten de mi estabilidad... Y eso estaba mal. Entonces la miré cuando ella tomó cerveza; la miré como quien se sube a un tren y va dejando atrás ese lugar seguro... Y es que también el lugar lo va dejando a uno.
Le dije que, de todas formas, sí creo en algunas de mis virtudes y me dijo que eso era más importante que todo y me sonó agridulce... Y de nuevo me vi como ese poliedro con algunas caras cachadas y nunca aprendí a armar el cubo mágico aunque yo sé que existe una forma matemática, pero mi ilusión siempre fue armarlo un día de casualidad y, entonces, conmoverme...
Y ella, también cachada de mis bajezas y mis mezquindades, aun así todavía estaba viendo algo en mí... Y yo, mordiendo el borde de la pizza, tuve ganas de pegarle al cubo mágico con un bate y que todos los cuadraditos volaran por el aire...
Entonces, para mentirle al dolor, puse «Puesto» de Babasónicos y no le dije nada, pero sonreí cuando sonaba «Qué casualidad fue encontrarte justo acá; yo tan puesto, vos tan apuesta...» y supe, en ese momento, que los milagros no se repiten.
Le dije que, de todas formas, íbamos a estar juntos... ¿Fue una promesa o una amenaza? Siempre he sido un cubo mágico que nadie pudo armar... Yo nunca pude... «avvegna ch'io mi senta ben tetragono ai colpi di ventura». (Ahí se lo dije en el idioma de Dante porque yo soy así... y después se lo traduje y le dije que primero conocí la expresión por Borges...). No, yo no...
Y abrimos otra cerveza y empezó otra canción y hubo un momento en el que no nos dijimos nada porque supongo que ninguno quería decir nada, pero no sé quién de los dos quería menos...
Pero ella rompió el silencio pars contarme algo que la había hecho reír mucho y a mí me hizo reír un poco y, sin embargo, ahí estaba ella dándome, todavía, un lugar en el espacio de su alegría y eso fue una caricia para mí.
Ya nada iba a ser como antes y contra ese peso tenía que pelear... y «marcar dolor por dolor» como dijo Norman Mailer. (Me acordé de Mailer en ese momento).
Y ella me sirvió cerveza y me contó otra cosa graciosa que me me dio más gracia y yo, con todos los cuadraditos de colores desparramados, la amé y no se lo dije... Porque me di cuenta de que mi modo de amarla siempre fue tacaño y miserable, todo yo... Y aunque también le mostré mis virtudes, solo fue para que se quedara.
Ella me hace sentir valioso, todavía... junta los cuadraditos y arma el cubo que sigue estando inestable, pero la forma se parece bastante y eso no es poca cosa...
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