Ahogado de alcohol autocompasivo,
tambaleó y su cabeza dio contra el borde de la mesa ratona, la mina
se cobró de su billetera, y un poco más. Un blíster vacío, como
él... Colillas de cigarrillo ensopadas en el culo de un whisky malo.
El “Exile On Main St.” Toda la noche...
Despertó con resaca de fin del
mundo... Veinte llamadas perdidas de la hermana... Su padre,
finalmente, había muerto. Finalmente, al fin, por fin. Cuánto lo
odiaba...
Al funeral fue con anteojos para sol...
El negro le enlutaba la cara y le tapaba las bolsas de los ojos, su
boca ardía en Listerine.
Estaba hecho mierda, estaba acabado...
Su vida estaba en banca rota y todo había empezado quién sabe
cuándo. Así las cosas, creía que todavía tenía una oportunidad
con Clara.
Flashback uno: ve a Clara por primera
vez en un bar; tiene una remera de blanco apático, una remera que no
dice nada porque el lenguaje ha muerto. Sin embargo dice: “No”.
Sin embargo él se acerca a su mesa y le pregunta si está sola y
ella le dice que está con una amiga que fue el baño y lo fulmina
con la mirada más dulce del mundo. Entonces él se retira, lacerado
en su orgullo...
Todo implosionó con Clara. Implosionó
porque ocurrió desde adentro... Le da por la bolsa de las pelotas
admitirlo pero... Mierda, fue él la dinamita que ocasionó todo. Si
tan solo hubiera hecho las cosas de otro modo. Si tan solo...
Flashback dos: la primera cita con
Clara no salió bien pero de algún modo hay cierta ternura en esa
torpeza... La hubo en esa cita... Trastabilló. Sin embargo ella lo
llamó a las dos semanas.
Estaba en el funeral de su padre y
escuchaba a un cura hablar de los beneficios de morir... Era como un
coordinador de viajes de egresados engrupiendo pendejas para luego
hacerse chupar la pija por dos o tres en Bariloche. Bueno... Entre un
cura y un coordinador de viajes de egresados puede que no haya tantas
diferencias.
Y él estaba ahí, sentado, pensando en
Clara.
En la mirada de Clara que lo hacía
mierda o le salvaba la vida.
Solo quería volver a su casa para
tirar zetas en una bañadera llena de hielo...
Su vida era un asco.
Volvió a su casa, tiró las llaves a
la mesa, las llaves cayeron al piso... Qué metáfora de él mismo,
la puta... Derecho al baño a cagar... El número de la mina de la
noche anterior: escrito en el espejo...Al parecer no estuvo tan
mal...
Flashback con la mina de la noche
anterior: la hija de su vecino... Mierda.
La cagó. La cagó en grande con Clara.
Y ahí estaba él sentado en el baño, patético... Al menos esa
cagada podía desaparecer.
Se prendió un cigarrillo.
Flashback tres: fuma con Clara en el
balcón de su casa. Hay una pizza sin terminar y ella no lleva
corpiño.
Salió de su casa para comprar cervezas
y se cruzó con su vecino y la hija; bajó la mirda.
En el supermercado se cruzó con Clara
y... Fue incómodo, ¿qué más se puede decir?
-Hola...
-Hola... ¿Todo bien?
-Sí... De compras...
-Yo igual.
-Veo...
La tensión era un cartílago.
Volvió a su casa para anestesiarse.
Tocaron timbre.
Era la hija del vecino.
La mandó a la mierda.
Ahora estaba sobrio para hacerlo.
Pero... La noche anterior también
estaba sobrio...
De todas formas, dos semanas más
tarde, la mina le dijo que tenía un retraso.
Pero antes de eso... Cocaína. Mucha,
mucha cocaína.
Cómo la extrañaba a Clara. Su vida
era un asco.