miércoles, 15 de agosto de 2018

Clara


Ahogado de alcohol autocompasivo, tambaleó y su cabeza dio contra el borde de la mesa ratona, la mina se cobró de su billetera, y un poco más. Un blíster vacío, como él... Colillas de cigarrillo ensopadas en el culo de un whisky malo. El “Exile On Main St.” Toda la noche...
Despertó con resaca de fin del mundo... Veinte llamadas perdidas de la hermana... Su padre, finalmente, había muerto. Finalmente, al fin, por fin. Cuánto lo odiaba...
Al funeral fue con anteojos para sol... El negro le enlutaba la cara y le tapaba las bolsas de los ojos, su boca ardía en Listerine.
Estaba hecho mierda, estaba acabado... Su vida estaba en banca rota y todo había empezado quién sabe cuándo. Así las cosas, creía que todavía tenía una oportunidad con Clara.
Flashback uno: ve a Clara por primera vez en un bar; tiene una remera de blanco apático, una remera que no dice nada porque el lenguaje ha muerto. Sin embargo dice: “No”. Sin embargo él se acerca a su mesa y le pregunta si está sola y ella le dice que está con una amiga que fue el baño y lo fulmina con la mirada más dulce del mundo. Entonces él se retira, lacerado en su orgullo...
Todo implosionó con Clara. Implosionó porque ocurrió desde adentro... Le da por la bolsa de las pelotas admitirlo pero... Mierda, fue él la dinamita que ocasionó todo. Si tan solo hubiera hecho las cosas de otro modo. Si tan solo...
Flashback dos: la primera cita con Clara no salió bien pero de algún modo hay cierta ternura en esa torpeza... La hubo en esa cita... Trastabilló. Sin embargo ella lo llamó a las dos semanas.
Estaba en el funeral de su padre y escuchaba a un cura hablar de los beneficios de morir... Era como un coordinador de viajes de egresados engrupiendo pendejas para luego hacerse chupar la pija por dos o tres en Bariloche. Bueno... Entre un cura y un coordinador de viajes de egresados puede que no haya tantas diferencias.
Y él estaba ahí, sentado, pensando en Clara.
En la mirada de Clara que lo hacía mierda o le salvaba la vida.
Solo quería volver a su casa para tirar zetas en una bañadera llena de hielo...
Su vida era un asco.
Volvió a su casa, tiró las llaves a la mesa, las llaves cayeron al piso... Qué metáfora de él mismo, la puta... Derecho al baño a cagar... El número de la mina de la noche anterior: escrito en el espejo...Al parecer no estuvo tan mal...
Flashback con la mina de la noche anterior: la hija de su vecino... Mierda.
La cagó. La cagó en grande con Clara. Y ahí estaba él sentado en el baño, patético... Al menos esa cagada podía desaparecer.
Se prendió un cigarrillo.
Flashback tres: fuma con Clara en el balcón de su casa. Hay una pizza sin terminar y ella no lleva corpiño.
Salió de su casa para comprar cervezas y se cruzó con su vecino y la hija; bajó la mirda.
En el supermercado se cruzó con Clara y... Fue incómodo, ¿qué más se puede decir?
-Hola...
-Hola... ¿Todo bien?
-Sí... De compras...
-Yo igual.
-Veo...
La tensión era un cartílago.
Volvió a su casa para anestesiarse.
Tocaron timbre.
Era la hija del vecino.
La mandó a la mierda.
Ahora estaba sobrio para hacerlo.
Pero... La noche anterior también estaba sobrio...
De todas formas, dos semanas más tarde, la mina le dijo que tenía un retraso.
Pero antes de eso... Cocaína. Mucha, mucha cocaína.
Cómo la extrañaba a Clara. Su vida era un asco.