Una noche quisiste que nos fuéramos a
pegar un tiro al baño de mujeres del Hendrix Pub, esa noche nos
amamos, creo, como nunca. Y nos preguntábamos qué sería de
nuestros héreoes si siguieran vivos... Brindamos a la salud de Jimi,
Janis, Brian... Pero también brindamos a nuestra salud, o lo que
quedaba de ella, mientras yo te seguía.
Una noche decidimos que la mierda se
fuera por el sumidero... La ciudad ya no era la misma, nosotros no
éramos los mismos y todo nos quedaba tan raro. Vos tenías una
botella de Jim Beam, tenías una remera de Lou Reed y el Paraíso en
la boca... Yo... Yo solo te tenía a vos y una bolsa de tornados.
Entonces pensamos en la turbulencia del
amor, el rock, y pensamos en que todos tenemos una bala con nuestro
nombre; pensamos en nosotros dos y eso fue tragicómico... Y nos
besamos con los labios dormidos de cocaína pero no nos perdimos
ningún detalle; mi mano buscando tu culo y tu pierna como una
enredadera.
Pensamos que aquella era la mejor
manera de morir y pensamos que ya habíamos escuchado el mejor rock
que se había hecho... Pensamos en aquella vez que le robaste el auto
a tu padre y nos fuimos a un motel... Pensamos en aquella vez que la
vimos a mi mamá coger con el director de la escuela. Pensamos en
aquella vez que nos colamos en un antro para mayores carneteando
identidades que truchamos... Pensamos en todo el sexo que habíamos
tenido.
Una noche quisiste que nos besáramos
por última vez en el baño de mujeres del Hendrix Pub; después
dejamos que toda la mierda se fuera por el sumidero... Nos fuimos por
la rejilla...
Fue la forma más dulce de morir.