jueves, 16 de agosto de 2018

Espuma


“Me cago en la puta...” dijo cuando llegó al departamento de su hija y la vio toda espumosa de Mellaril y Demerol, “... que lo parió.” Pulsaba poquito y nada... El time lapse de su vida yendo al descenso.
La llevó al hospital, ensayando el “chau para siempre”... Estaba electrizado del miedo porque solo la tenía a ella. Desde que hubo muerto Nadia siempre fueron ellos dos.
Caminaba por los pasillos azulejados del hospital, desaliñado. Tenía una remera que decía “I may be vile and pernicious but you can't look away” y era todo lo necesario para que una pasante de enfermería le regalara un guiño y una sonrisa que fueron todo lo necesario para tener sexo mientras él seguía pensando que su hija podía morir en cualquier momento.
Por supuesto que se pregunto qué había hecho mal para que su hija terminara de esa forma. Si bien la crianza de los padres influye, condiciona y, en el peor de los casos, determina cómo serán muchas personas de adultas, muy pocos le dan crédito a sus hijos por sus errores. Se atribuyen responsabilidades como si no fuera posible que sus hijos se arruinen solos.
Lloró en un baño. Estuvo a punto de llorar cuando se la cogió a la enfermera y acabó en el piso al lado de la camilla pero se contuvo, lo mejor que pudo, porque llorar en esa situación le hubiera dado mucha vergüenza.
Lloró mucho.
Habló con Laura, la mejor amiga de su hija, para saber qué era lo que estaba pasando... ¿Era por un chico? ¿Extrañaba a su madre? ¿Qué carajos...?
Laura llegó al hospital; él todavía no había recibido el parte médico. Se abrazaron, omitieron besarse en esa situación más allá de que llevaban saliendo tres meses.
Cuando llegó Laura, salió de su abstracción, del solipsismo en el que se había zambullido. Comprendió que había más personas... Una madre con un bebé que lloraba mucho, una mina retrasada que gritaba... Un viejo paralítico... Dos monjas...
Finalmente el médico le dijo que su hija se iba a poner bien, que la habían estabilizado. Él se besó con Laura. Todo iba a estar bien.
Esto fue antes de que su hija tuviera el ACV que la dejó como un espárrago.