lunes, 30 de marzo de 2026

Noelia

 Vengo de lo de Subhashchandra, mi farmacéutico de confianza (cuando uno tiene un farmacéutico de confianza hay algo raro y esta no es la excepción) que perdió la licencia hace diez años por un bardo contable porque hizo pasar como saldo neto una cantidad que no era... durante tres años.
Pero yo vengo de su casa y ahí, Chandra, como le digo yo, tiene medicamentos de contrabando.


La tapadera de Chandra es un restaurante de comida de la India donde, también, una chica, que más chamuyera no puede ser, oficia de tarotista. Así que, mientras los tirifilos estos se hacen esquilmar la plata creyéndose las giladas que les dice Macarena y se comen un bhelpuri con un arroz comprado en el chino de acá a la vuelta, marca Crucero (no se vayan a creer que...) Chandra administra el negocio real.

Bueno. Yo vengo de ahí porque él me provee el bupropión que tiene que tomar mi hermana para la distimia y para dejar de fumar. Y también la mirtazapina para que le vuelva el apetito porque ya parece un perchero de lo flaca... Al pedo se metió en ese rollo de ser monja... En fin.

La cuestión es que ahora voy a lo importante; esto me pasó hace un rato: venía para acá y escuché mi nombre. Me di vuelta. Era Noelia, compañera de la secundaria. Años sin verla. Años sin pensar en su existencia.

Me preguntó qué era de mi vida y le dije que todo bien y no mucho más porque estaba apurado por venir a cagar y yo le dije, de compromiso, que me alegraba verla y ahí me dijo: «Te voy a ser honesta: yo te estuve buscando para pedirte perdón por burlarme de vos cuando usabas ortodoncias y haberme reído cuando Franco te bajó los pantalones y se te vio... bueno. Eso».

Yo me reí y le dije: «Ay, Noelia. Mirá con lo que me salís, boba. Está todo bien. Éramos chicos. Bueno. Yo sigo camino y espero verte pronto».

Eso último era mentira y yo estaba apurado porque la materia fecal reclamaba pronta exoneración. Y ahí, la deficiente esta tuvo que arruinar todo: «Te quería pedir perdón porque tengo cáncer, es muy probable que muera y quería arreglar las cosas que hice mal».

Y le tuve que decir: «Ay, Noelia. Mirá con lo que me salís, boba. O sea que si no tuvieras cáncer seguirías siendo la misma forra de mierda de siempre. Cagate muriendo».

Bueno. Me vine y cagué lo más chocho. Después nos pusimos a ver Futurama con mi hermana.

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