lunes, 30 de marzo de 2026

Ranga

 Ranga, la vaca policromática que vivió a principios del siglo pasado en una granja mundari, además de su característica ya dicha, también podía hablar.
Como Ranga podía hablar, también podía dar consejos como cuando un hombre que decía ser de Albania le pidió un consejo romántico y Ranga, de pie ante él, le dio un consejo que los copistas no transcribieron y, por eso, no llegó a este texto. Los registros escritos (degradación inevitable de los orales, anotados por foráneos) afirman (cada vez con menos fuerza a medida que el tiempo corre hacia el presente) que el consejo de Ranga fue provechoso.
También podía predecir los fenómenos y los granjeros le preguntaban y ella respondía. A veces respondía mal porque estaba de mal humor. Esto consta en en el diario del antropólogo Harold Fysschter quien visitó la granja para hacer un trabajo de campo y conoció al bovino multicolor: «Cuando Ranga está de mal humor, es capaz de dar las respuestas más disparatadas».
A la vaca le gustaba comer raíces y hablaba con la boca llena. Mientras comía decía cosas como: «En una tienda donde no hay respeto la debacle es el destino». (Esto fue anotado por Fysschter que estuvo mucho tiempo en la granja y anotaba mucho. No hay registros de si sabía el idioma mundari o la misma Ranga le traducía lo que había dicho).
A veces, para la intranquilidad de la gente, decía cosas que se podían interpretar de muchas maneras porque, además de policromática y políglota, la muy vacuna podía ser polisémica. Entonces, «un cardumen será el brillo iridiscente» generaba una confusión general que le granjeaba los abucheos de todos.
Ranga murio de una septicemia hemorrágica en 1912.
Aún se la recuerda con adoración a pesar de que a veces era insufrible.


No hay comentarios:

Publicar un comentario