-A veces, el cinismo de uno puede llegar a ser espantoso y repelente porque se nota a los diez metros. Como cuando uno tiene ictericia y la gente, con toda la razón del mundo, piensa: «Yo no quiero tener a esta persona cerca». Bueno, a veces yo estoy así de amarillo y no es que pueda arreglarlo con ayurveda tipo abutilones, jenas, pimienta, arroz... Como mucho, seguro que eso me revoluciona el triperío, pero no más que eso.
-¿Y entonces a dónde querés llegar?
-No sé. A donde vayas vos y te acompaño porque siempre te quiero acompañar.
-¿Incluso cuando estás amarillo?
-Vos me das los otros colores. Siempre.
-A veces te hago enojar.
-Ese también es otro color. Y yo te puedo dar... ¿Qué te puedo dar? ¿A vos te gusta mojarte cuando vas a comprar algo y está lloviendo y no tenés paraguas?
-No... Pero yo me fijo en el pronóstico...
-Seguime un segundo...
-No me gusta mojarme.
-Bueno, yo voy a ser ese toldo todo cagado por las palomas que te puede cubrir de la lluvia un rato hasta que encuentres uno mejor o pare de llover.
-Esa es una modestia exagerada y me causa rechazo más que atracción.
-Lo siento. Es lo que te puedo dar. Pero, para tranquilidad de ambos, dejaste bien en claro que siempre re fijás en el pronóstico.
-Confío más en la anticipación. Vos te comparás con un toldo que puede no estar porque te gusta lo impredecible y lo impredecible es inconstante...
-Entonces tendría que haber dicho que yo soy tu paraguas, pero no podría haber dicho la metáfora de la mierda de las palomas que serían mis defectos...
-Se entendió perfectamente.
-Bueno... Por eso dije lo que dije.
-Yo quiero que te veas como alguien mejor y que vos estés debajo del toldo conmigo o que nos mojemos los dos de última. O, mejor aún, que creas que tenés todo para tener tu propio paraguas y caminar conmigo o solo...
-Bueno. Voy a comprar un paraguas.
-Ese no es el asunto...
-Ya sé, pero comprar un paraguas es una forma de empezar.
-O una forma de manifestar que es más fácil comprar un paraguas que arreglar tu vida.
-Bueno, la concha de Dios...
-Es que es todo a la cachetada.
-Sí. Voy a arreglar mi vida.
-Estaría buenísimo.
-Y a comprar un paraguas.
-Eso no es necesario.
-Bueno. Tal vez no lo compre, pero lo de arreglar mi vida, sí.
-Gracias.
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