«Qué fruta podrida que es la vida» es la colección de fotos del artista y fotógrafo Luciano Olazábal que estará en exposición durante junio en la Galería Erich Salomon.
Recorrer esta serie de imágenes en las que Olazábal retrata diferentes frutas en estado de descomposición es contemplar una especie de bodegón de vanidades o, mejor dicho, un fuerte recordatorio de la fugacidad de la vida.
Particularmente, «Mandarinas #8» tiene una profundidad que se puede apreciar en diferentes niveles hermenéuticos porque invita a abrir la interpretación a muchas posibilidades. La clave está en ser permeables a lo que la imagen tiene para proponernos.
Hablamos con un grupo de putitos de esos que «respiran arte» y que siempre van a ver estas pelotudeces y uno dijo todo lo que está arriba en este artículo.
La verdad es que las fotos son una poronga con lepra y el Olazábal este es un chanta.
Pero si quieren ir, vayan. Supuestamente van a servir vino.
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