miércoles, 13 de mayo de 2026

«You're so fucking special...»

 Venía caminando ayer con un apuro importante porque me estaba por cagar (por hacerme el distinto y tomar té de cáscara sagrada en uno de estos lugares de chetos) y escuché que un punto le decía a su amigo: «Yo me casaría con una mina down para que entre con "Creep" de Radiohead». Es un tema muy quemado.


Qué bueno que pude llegar a mi casa y soltar a «Little Boy» aunque me haya quedado la canción en la cabeza y en mi mente sonó: «You're so fucking special» mientras yo estaba, épico y campeón, gestando la cacona. 


Para la próxima, ya sé que tengo que ir a lo seguro y tomarme una cerveza y pedirme unos dados de mortadela. No sé de dónde saqué la idea del té de mierda ese.


A esta canción, «Creep», la podés meter en cualquier situación y a la gente le va a gustar. Sirve lo mismo para un barrido que para un fregado. Si un tipo es, pongamos por caso, jurado en una competencia femenina de ingesta de panchos y se enamora a primera vista de una señorita de aúreas mejillas, la canción de Radiohead va a quedar bien. 


«You're so fucking special...» y la chica deglute el embutido y el pan. Sucede la magia. El acontecimiento amoroso.


Y no hace falta que nuestra... atleta del embuche gane el certamen. No. El amor ya está dado. La clasificación es un detalle más. 


Al final, el tipo se va a acercar a la mujer y le va a decir: «Diste lo mejor y me hacés feliz. Quiero invitarte a tomar un helado» y la chica le dirá que acepta encantada y nada podrá romper ese milagro. Ni siquiera que la chica vomite el medio pancho que tenía en el esófago. 


Si yo fuera el guionista de esa historia, elegiría otra canción.


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