¡Basta de fascismo!
Me parece que ya es momento de hablar de ese fascismo que
no intenta pasar inadvertido, que no opera en las sombras ni en la
clandestinidad y todos saben a qué me refiero: al fascismo de los cactus y
suculentas. Están entre nosotros y llegaron para quedarse. Cada vez son más las
personas que nos están invadiendo con sus conversaciones, postulados y
tutoriales sobre la compra y cuidado de estas pelotudeces.
Nosotros, la sociedad decente, honesta, laburante y con
bases en la educación normalista, tenemos la responsabilidad insoslayable de
poner coto a este avance desmedido, a este atropello contra las costumbres y
preservar la integridad de nuestros hijos.
Digamos “Basta”. Este es el momento. Si esperamos más
será muy tarde porque este grupo viene creciendo en número y cada vez tiene más
adictos entre sus filas. Cada vez son más fuertes y cada vez tienen más llegada.
¿Vamos a esperar ese momento en el que nos tendremos que arrepentir de nuestra
inacción?
La consigna es clara y ya no podemos desentendernos. Será
una batalla sin cuartel y, desde ya, sufriremos muchas bajas pero será el
precio que debemos pagar por recuperar nuestra sociedad como la conocimos.
¡No nos vencerán! No van a imponer su tiranía. A ustedes les
decimos.
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