jueves, 10 de junio de 2021

Hacer sapito

 

El cine está lleno de mentiras y una de esas mentiras es la del padre que le enseña al hijo a tirar piedras a un lago para hacer sapito… Para los chicos de barrio privado esto es agarrar una piedra que tiene que ser plana y tirarla al agua de tal manera que vaya dando saltitos hasta hundirse.
Pero ahora quiero que presten atención a este detalle que me enteré hace poco: esta, vamos a llamarle disciplina, tiene un nombre como científico que ya le da un aire de importancia: epostracismo.
¿Lo tenían? Yo hasta lo metería en alguna primera cita con alguna mina y seguro que la pongo. “Soy campeón nacional de epostracismo”. Claro, no, no la pongo nada porque ahí le tengo que explicar a la mina que se trata de tirar piedras como un pelotudo.
Y encima de todo hasta existe una Federación Argentina de Epostracismo. O sea: hay gente que se toma esto en serio. Y si hay una de acá debe haber otras en otros países. ¿Ustedes entienden lo que les estoy diciendo? Seguro que en algún momento un tipo le dijo a su esposa: “No, Susan, no estoy conforme con un empate. Jamás debí haber tirado aquella piedra con un ángulo de treinta y seis grados”.
Quiero que vayan pensando en todo esto…
¿Se imaginan lo que sería si un torneo de estos fuera transmitido por televisión? ¿Si hubiera programas dedicados a esto conducidos por gordos con la ingle pegoteada de semen? Qué delirio.
Y con entrevistas a los tirapiedras… “Me enseñó a tirar piedras un primo epiléptico de mi mamá”.
Bueno, como les decía, eso no existe en la vida real. Nadie nos enseña esa verga pero todos sabemos cómo se hace. Salvo, claro, los chicos de barrio privado.

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