miércoles, 23 de junio de 2021

En 1993...

 




Hace quince años, cuando fui a visitarla a mi abuela al hogar para ancianos donde vivía, vi que uno de los residentes no calificaba para pertenecer al grupo de la tercera edad. Es más: podía jurar que, incluso, era más chico que mi padre que nació en 1960 y verlo al hombre este, con la mirada extraviada me pareció un poco extraño.
Sin embargo, rápidamente asumí que debía tener algún problema mental y ya no le di importancia pero, de forma súbita, ya que no había hablado nunca en los cuarenta minutos que yo llevaba ahí, escuché que le decía a una de las empleadas del geriátrico: “Si vuelve a venir Nirvana al país los voy a ir a ver”.
Sí. Ustedes son rápidos para las matemáticas como Emilio Monzó. Ustedes ya se dieron cuenta de que Kurt Cobain se boleteó en 1994 y no dan los números.
Y yo me vi tentado de decirle al tipo: “Pero si Cobain se suicidó” pero mi padre me miró y me hizo un gesto que yo entendí como: “Pobre tipo” y yo desistí. A todo esto, mi padre no tiene idea ahora ni nunca tuvo de cuándo murió el cantante de Nirvana ni tampoco conoce alguna canción.
Como sea. Aquello me pareció raro. Pero me concentré más en hablar con mi abuela aunque tampoco me importara mucho lo que me dijera.
Tal vez una semana después, o diez días después (no importa) volví a visitarla y un chico más grande que yo, de unos veinte o veintitrés años, estaba con el hombre este que les contaba y yo, que a los quince años no tenía mucho tacto para preguntar cosas, le consulté al pibe este: “¿Es Alzheimer lo que tiene?” (Era la única que conocía, podía ser eso o podía ser hidrocefalia normotensiva) y me dijo: “No, se parece. Pero mi tío tiene amnesia anterógrada”.
La amnesia anterógrada es cuando una persona no puede elaborar ni conservar recuerdos nuevos posteriores a una afección.
Ahí fue que me explicó que en 1993 el tío se había ido a Miami por trabajo y en un restaurante había comido pulpo pero resulta que el animal estaba infectado con ácido domoico que afecta las áreas del cerebro que se encargan de la memoria. “Pudo ser peor, podría haber muerto. Se recuperó pero, bueno, secuelas…”.
Entonces, claro, el tipo tenía recuerdos de 1993 para atrás. Para él, el Carlo era el presidente de Argentina. Por ahí pensaba que en unos días iba a ver a los Guns N’ Roses que vinieron ese año o por ahí estaba pensando: “Qué horrible lo de Waco”.
Ya de agosto no se acordaba de nada porque lo del pulpo fue a fines de julio. Pero por lo menos todavía le quedaba la alegría de que hacía pocos días que la selección había ganado la Copa América con dos goles del Bati.
Y tampoco se enteró de que se suicidó el enano que hacía de “Tattoo” en “La isla de la fantasía” ni tampoco se enteró de que Vikernes mató a Euronymous.

No hay comentarios:

Publicar un comentario