Nuestra nueva crema tiene un ojo de lechuza bien licuado, también tiene una pelota de mierda de cebú que se la robamos a un escarabajo y, para darle aroma, le agregamos aceite de mirra.
Vos te la pasás por todo el cuerpo después de bañarte y eso te garantiza que nadie te moleste durante catorce horas.
Pero la crema solamente funciona si te ponés en cuclillas (todavía desnuda) y hacés pis sobre un tapete que diga «Bienvenido» o «Welcome» porque esta parte del procedimiento tiene el switch bilingüe.
Mientras hacés pis, tenés que agradecer al Sol, la Luna, Mercurio, Venus, Marte, Júpiter y Saturno para invocar la energía cósmica.
Una vez que terminaste con la meada, vas quedarte así como estás y vas a decir tres veces: «Hoy nadie me va a secar la concha».
Nuestra crema, un producto revolucionario de Borkē Lailam, nuestro laboratorio naturista, ya está actuando. Los efectos no tardan en hacerse notar.
Todavía falta un paso, no te levantes. Ahora tenés que hacer unas vibraciones labiales plosivas emitiendo sonidos con tracto vocal semi-ocluido. Es decir, reina, tenés que hacer como un caballo.
Esto te va a sacar las tensiones y las malas energías.
Ahora sí, parate y vestite con algo liviano. Dejá que trabaje la crema en todo tu cuerpo y disfrutate.
Y si te gustó el producto, te invitamos a conocer nuesta crema adicional que está hecha con el ojo de un hombre muerto de una forma violenta, los pétalos de once rosas rojas, y aceite de mirra.
El procedimiento es el mismo.
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