sábado, 11 de abril de 2026

Chomba

 Hace un rato estuve en La Felicidad y comí empanadas. Estaban muy ricas como todo lo que hace Antonia que tiene a Otto, el marido, enfermo. Ojalá se recupere pronto.


Estaba comiendo y vi que entró un joven que llevaba puesta una chomba... Qué fea palabra: «chomba».

Pero yo no quise hacerme mala sangre por fonemas residuales y seguí morfando y tomando mi Coca Cola de botella de vidrio. Angélica me trajo unos hielos que le pedí. Le dije que ojalá se pusiera bien su padre.

El joven que tenía chomba (lamentablemente tengo que usar esta palabra) le pidió la carta a Carolina que no es hija de Antonia pero es amiga de Angélica y le dijo: «Te voy pidiendo un agua mineral». Yo lo tenía bastante cerca al muchacho y podía oír lo que decía. Entonces escuché sus palabras cuando respondió una llamada: «... Sí, sí. Termino de comer y estoy a las tres puntual. Sí, sí. Yo me comprometí y usted sabe que siempre... Sí, sí. Por supuesto. Gracias».

Terminó la llamada y Carolina se acercó con su agua mineral. Seguramente ya tenía la botella en la mano y estaba esperando que el chico terminara de hablar por teléfono. Después, Carolina me preguntó si estaba todo bien en mi mesa y yo le dije: «Sí, sí». Ella sonrió cómplice.

Chomba... Dios mío...

Seguramente alguien ya habló de esto y, si es así, me sumo a sus palabras. Quiero decir que, además de que es una palabra cuyo sonido es espantoso y en Praga tendrían que haber dicho: «Che, y está articulación debería ser multada», lo que connota la chomba es: «En realidad no me comprometo seriamente. No me quiero poner saco y camisa, pero quiero algo más serio que una remera. Entonces, me pongo una chomba que tiene un cuello parecido al de la camisa y, además, tengo la idea de que la chomba va a dar de mí la imagen de que no solo estoy predispuesto sino que, también, soy una persona dinámica y proactiva».

Y no. La verdad que no. La chomba es cualquier cosa menos compromiso. Es estar a medio camino. Es tibia. El empleado de chomba es el que adula al jefe. El de remera es el que le hace chistes. El de camisa solo hace su trabajo. Y el jefe le dice a su esposa: «Hureña es tremendo chupamedias». Hureña es el de chomba por si no se entendió.

El joven pidió una ensalada, comió rápido, pagó y se fue.

Ojalá le haya ido bien.

No hay comentarios:

Publicar un comentario